
“Toxic Town” (“Ciudad Tóxica”, en inglés) no sólo es una miniserie que nos muestra cómo un grupo de madres se enfrentó al consejo municipal de Corby por la mala gestión de los residuos tóxicos que provocó el nacimiento de sus hijos con malformaciones, sino va más allá; ya que nos presenta la impactante historia real basada en el escándalo de envenenamiento ambiental en un poblado de Reino Unido. En esta nota, conoce más sobre este caso, por el que varias familias lucharon contra el sistema por más de una década.
Este drama de cuatro episodios se encuentra disponible en la plataforma de Netflix desde el 27 de febrero de 2025. Está dirigida por Minkie Spiro y escrita por Jack Thorne.

CORBY, EL POBLADO DONDE SE INHALABA POLVO TÓXICO
Corby es un poblado que está ubicado en el condado de Northamptonshire, en Inglaterra. En la década de 1960 se convirtió en una zona industrializada, luego de la llegada de una empresa siderúrgica 30 años antes; sin embargo, British Steel anunció sus planes de cerrarla, algo que sucedió en 1979, dejando una alta tasa de desempleo y residuos tóxicos, cuya limpieza estuvo a cargo del ayuntamiento local.
Para la década de 1980, la ciudad inició un proyecto de renovación urbana que consistía en demoler los edificios de la planta siderúrgica. ¿Qué hicieron con los desechos? Pues eran llevados a una cantera, pero cuando se trasladaban en camiones estaban expuestos, dejando polvo tóxico en el medio ambiente, además de formar charcos de lodo. “Se podía sentir en el aire un olor agrio, ácido y gaseoso. En aquel momento, todo el mundo sabía que esto se debía a que estaban cavando los pozos”, dijo Joy Shatford a The Independent.
En ese mismo periodo de tiempo, varias mujeres embarazadas dieron a luz a bebés con defectos congénitos: falta de dedos en las manos y pies, brazos acortados, pies zambos, problemas en la piel y más.

SOSPECHAN QUE LOS DEFECTOS CONGÉNITOS TENGAN RELACIÓN CON LOS RESIDUOS TÓXICOS
Susan McIntyre es la primera madre que comenzó a sospechar que el nacimiento de su hijo con una mano deformada guardaba relación con los residuos tóxicos que había en Corby. Su idea surgió luego de compartir una habitación de hospital con otra mujer que también había dado a luz un bebé con un defecto de nacimiento. Sin embargo, cuando recibió – 18 meses después – la llamada del periodista Graham Hind, quien dio a conocer en un artículo del Sunday Times (1999) que un grupo de menores con deformidades vivían cerca de los vertederos que estuvieron asociados con la planta siderúrgica de British Steel, ella se dio cuenta de que algo no estaba bien.
En un informe de auditores locales, a la que tuvieron acceso Hind y su coautor Stephen Bevan, se revelaba que la cantera contenía altos niveles de arsénico, zinc, boro y níquel, pese a que supuestamente había sido limpiada. Es más, el pediatra John Scott, quien contribuyó a un estudio para establecer un vínculo entre los defectos de nacimiento y los vertederos, calificó el grupo de Corby como “una advertencia temprana de que algo puede estar yendo mal”, publica People.

YA NO ERA UN CASO AISLADO
El caso fue tomado por el abogado Des Collins, oriundo de Corby, quien emprendió una búsqueda para encontrar a las familias afectadas. En un inicio ubicó cuatro casos, pero al final 19 familias se unieron a la demanda colectiva.
Fue así que comenzó a recopilar información, además de conocer que varios residentes recodaron cómo era vivir en dicho poblado. Olía como “sala de hospital” o había “niños jugando junto a grandes charcos de líquido que burbujeaban cuando se arrojaban piedras en ellos”, contaron, según una publicación de Sunday Times.
Tracey Taylor fue otra de las madres afectadas, pues su primer hijo nació con una oreja deformada y murió poco después. Ella relató que “un polvo fino se extendía por todas partes”, y aunque limpiaba, siempre estaba ahí. Es más, evitaba salir de su casa porque cuando lo hacía le quemaba la garganta. Cabe mencionar que a ella no le permitieron ser una de las demandantes porque su bebé había muerto.
A ellas se unieron otras familias, cuyos hijos tuvieron malformaciones producto de los residuos tóxicos, por lo que – como lo señalamos líneas arriba – presentaron una demanda colectiva.

UNA INTENSA BATALLA LEGAL
En febrero de 2009, Collins representó a 18 demandantes, por lo que presentó una demanda colectiva. “Estas deformidades que han durado toda la vida han tenido un tremendo impacto en los demandantes y sus familias. Llevan muchos años esperando la oportunidad de demostrar que el Ayuntamiento de Corby es responsable tanto de estas deformidades como de las consecuencias que han tenido en ellos y sus familias (…). Alegan que las discapacidades fueron causadas cuando sus madres ingirieron o inhalaron sustancias tóxicas liberadas por las obras del consejo que afectaron el desarrollo de sus extremidades mientras aún estaban en el útero”, señaló Collins en el juicio.
Antes del juicio, Chris Mallander, director ejecutivo del ayuntamiento, aseguró que habían limpiado toda la tierra contaminada de forma segura y exhaustiva, de la cual dijo presentó evidencia detallada: “Hemos investigado a fondo cada aspecto de las afirmaciones que están haciendo y sabemos que no hay ningún vínculo entre el trabajo de recuperación que se llevó a cabo en Corby, durante un período de 20 años, y los defectos de nacimiento de estos niños”.
Al juicio también se presentaron especialistas médicos que descartaron cualquier explicación alternativa para las malformaciones, expertos ambientales que calificaron el aire en Corby como una “sopa atmosférica de materiales tóxicos” y el exmiembro del consejo municipal Sam Hagen, quien admitió que no se tomaron todas las precauciones para la limpieza de la zona.

UN FALLO HISTÓRICO
Luego de escuchar a todos, un juez de la corte superior dictaminó, en julio de 2009, que el ayuntamiento de Corby fue “extremadamente negligente” en su manejo para retirar y trasladar los residuos tóxicos. De esta forma, este suceso que dejó marcados a varios residentes fue resuelto una década después que salió el artículo del Sunday Times de 1999.
“El consejo municipal de Corby permitió y condujo a la dispersión extensiva de lodo y polvo contaminados en áreas públicas de Corby y dentro y sobre hogares privados, con el resultado de que los contaminantes realmente podrían haber causado los tipos de defectos de nacimiento de los que se quejan los demandantes (salvo en aspectos limitados)”, escribió el juez en ese momento.
Además, dictaminó que 16 de los 18 demandantes podían pedir una indemnización. Los casos que quedaron relegados es porque no encontró pruebas de negligencia después de agosto de 1997.
En abril de 2010, el ayuntamiento de Corby y las familias afectadas llegaron a un acuerdo, aunque no se revelaron los detalles del monto exacto de la indemnización que recibieron las madres.
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