
El cometa 3I/ATLAS, el tercer objeto de origen interestelar detectado en el Sistema Solar, alcanzará su máximo acercamiento al Sol el 29 de octubre de 2025. Este acontecimiento es especialmente relevante para astrónomos e investigadores, ya que ofrece una oportunidad única para estudiar su inusual composición química y su dinámica orbital. Durante este periodo, 3I/ATLAS es el foco de intensos estudios científicos, interesados en comprender más sobre los objetos que provienen de fuera de nuestro sistema.
El acercamiento máximo del cometa 3I/ATLAS, conocido como perihelio, ocurrirá a una distancia de entre 1,36 y 1,4 Unidades Astronómicas (UA) del Sol, lo que equivale a unos 203-210 millones de kilómetros. Esta ubicación lo sitúa entre las órbitas de la Tierra y Marte, permitiéndole ser observado desde diversos instrumentos astronómicos. Además, durante este evento, el cometa se desplazará a una velocidad impresionante de aproximadamente 68 km/s, una de las velocidades más altas jamás registradas para un objeto de este tipo.
La órbita de 3I/ATLAS es extremadamente hiperbólica, con una excentricidad aproximada de 6,3, lo que confirma su origen interestelar y su trayectoria de salida definitiva del Sistema Solar tras su paso por el perihelio. Este fenómeno subraya la importancia de observar y analizar a 3I/ATLAS durante su visita, ya que representa una oportunidad excepcional para entender la naturaleza y el comportamiento de los viajeros interestelares que ocasionalmente cruzan nuestro entorno solar.

Revelaciones científicas y fenómenos detectados por el cometa 3I/ATLAS
Las observaciones han detectado una proporción de dióxido de carbono respecto al agua “de las más altas jamás observadas en un cometa”, un rasgo que podría aportar pistas sobre la química de su sistema estelar de origen.
El cometa emite una composición química jamás vista en la naturaleza; entre otros hallazgos se encuentra la presencia de níquel puro y la formación de una aleación metálica que antes solo era conocida por fabricación industrial, lo que podría revolucionar la comprensión de los procesos químicos en cometas.
Ha mostrado un comportamiento atípico en su cola, desarrollando primero una “anti-cola” (hacia el Sol) y luego una cola convencional; esta transición reforzó estudios sobre posible origen artificial, aunque estas hipótesis siguen sin consenso científico.
Las misiones de observación (Vera Rubin, Hubble, TESS y JWST) confirmaron gran actividad cometaria y presencia de hielos volátiles distintos al agua, además del esperado vapor de agua y iones de hidróxido, apoyando teorías sobre su infancia en otro sistema estelar o región extrema de la Vía Láctea.
Se prevé que futuras observaciones con telescopios como el Hubble y el JWST, ahora y en los meses siguientes al perihelio, revelen detalles inéditos sobre la química cometaria y la formación de sistemas planetarios lejanos.
Evidencia, estado de confirmación y qué sabremos en el perihelio del cometa 3I/ATLAS en octubre de 2025
La confirmación “interestelar” se apoya en elementos orbitales hiperbólicos (excentricidad e>1), soluciones estables ante distintos subconjuntos de datos y coherentes al incluir fuerzas no gravitacionales, además de la verificación de posibles sesgos de astrometría. En 2I/Borisov, la excentricidad fue ~3.36, inequívocamente interestelar, mientras que 1I/‘Oumuamua mostró e~1.2, cerca del umbral pero significativa. Si 3I/ATLAS mantiene una órbita hiperbólica con incertidumbres decrecientes y residuals consistentes, el MPC podría formalizar la designación. La proximidad al perihelio en octubre de 2025 mejorará la señal fotométrica, crucial para refinar la dinámica y los parámetros físicos del núcleo y la coma.
Científicamente, el perihelio es el momento óptimo para medir tasas de producción de agua (Q(H2O)), dióxido y monóxido de carbono —trazadores del inventario de hielos— mediante espectros de infrarrojo cercano y medio, además de líneas de radio de OH y CO observables desde ALMA. Con Hubble, 2I/Borisov permitió estimar el tamaño de grano de polvo y límites de masa del núcleo, hallazgos que “anclaron” su naturaleza cometaria, según el equipo de HST. La polarimetría y la espectroscopía de alta resolución pueden revelar isótopos como D/H, 13C/12C y 15N/14N, claves para comparar con cometas del Sistema Solar interior. Si 3I/ATLAS exhibe actividad intensa en perihelio, telescopios como VLT, Keck y JWST podrán sondear la geoquímica del polvo y posibles compuestos orgánicos complejos.

Visibilidad, seguridad y protocolos por el cometa 3I/ATLAS
El cometa no será visible desde la Tierra en el periodo exacto del perihelio, ya que estará detrás del Sol respecto al planeta. No representa peligro alguno para la Tierra: la distancia mínima será mucho mayor que la órbita lunar o de cualquier objeto cercano. La NASA ha activado protocolos de defensa planetaria para monitorear el fenómeno, pero esto responde a la importancia científica y no a un riesgo real de impacto.
Riesgos, oportunidades y cómo prepararse para observar el cometa 3I/ATLAS
- Riesgos científicos: sesgos por geometría de fase cercana al perihelio, que favorecen el brillo del polvo y enmascaran el gas; incertidumbres en fuerzas no gravitacionales (chorros) que complican efemérides; y posible fragmentación, como ocurrió con C/2019 Y4 (ATLAS), que frustra series temporales continuas. Para mitigarlos, los equipos suelen “triangular” con fotometría multibanda, espectros en varias longitudes de onda y campañas coordinadas norte-sur, siguiendo protocolos de reporte al MPC para homogeneizar astrometría y fotometría. En términos operativos, reservar tiempo de observación con ventanas flexibles y planes de contingencia incrementa la probabilidad de capturar episodios de estallido o atenuación rápida.
- Oportunidades: si 3I/ATLAS es confirmadamente interestelar, compilaría el primer conjunto comparativo 1I–2I–3I, permitiendo evaluar diversidad composicional y procesado térmico. El Observatorio Vera C. Rubin, que inicia operaciones científicas a mediados de esta década, puede aportar curvas de luz profundas y cadencia sin precedentes para modelar rotación y actividad. ESA, con su misión Comet Interceptor —diseñada para interceptar una “víctima” oportuna, potencialmente interestelar— ha establecido estándares de respuesta rápida y coordinación internacional que sirven de guía para campañas de 2025. “Los objetos interestelares son objetivos ideales para una misión de emboscada” señala ESA, destacando la necesidad de alertas y efemérides robustas. La coordinación con redes de observadores aficionados avanzados también amplía cobertura temporal crítica.
Próximos pasos y hoja de ruta científica del cometa 3I/ATLAS
Entre las prioridades inmediatas figura el monitoreo astrométrico denso para refinar la excentricidad y las no-gravitational parameters, y espectros de pre-perihelio que establezcan líneas base de volátiles. Un umbral operativo razonable es contar con soluciones orbitales con incertidumbres formales decrecientes y residuals sin tendencias sistemáticas durante al menos varias semanas previas al 29 de octubre de 2025. En paralelo, solicitar tiempo director en VLT, Keck y JWST para ventanas ±30 días del perihelio, con modos NIR/MIR para orgánicos, agua y CO. Los criterios de evaluación deben incluir SNR mínima por línea, estabilidad fotométrica y repetibilidad entre instrumentos, siguiendo guías de calibración institucionales.
A corto plazo, los equipos deberían publicar circulares con efemérides y recomendaciones de exposición, y activar protocolos de datos abiertos para permitir metaanálisis rápidos. Si la confirmación interestelar se consolidara, agencias y universidades podrían emitir notas técnicas orientando a medios y a la comunidad educativa sobre resultados preliminares, evitando sobreinterpretaciones. A mediano plazo, comparar los cocientes volátiles y las razones isotópicas con catálogos de cometas eyectados del Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort permitirá situar a 3I/ATLAS en un mapa químico intersistémico. La conclusión operativa: una campaña ágil, documentada y multiinstrumento es la mejor vía para maximizar el valor científico de un perihelio único.











