
Los científicos están tratando de entender un nuevo misterio del universo que está dejando más preguntas que respuestas. Se trata de unos extraños puntos luminosos captados por el telescopio espacial James Webb cuya naturaleza aún no ha podido ser explicada con certeza. Estos diminutos puntos rojos comenzaron a aparecer en los datos del telescopio hace unos cuatro años, cuando inició sus observaciones del cosmos.
Los investigadores notaron que eran bastante comunes en el universo temprano, especialmente en los primeros dos mil millones de años después del Big Bang. Desde entonces, su origen desconcierta a la comunidad científica, señala la revista BBC Sky At Night.
“Esta es la primera vez en mi carrera que he estudiado un objeto donde realmente no entendemos por qué se ve de la manera en que se ve”, explicó Jenny Greene, profesora de ciencias astrofísicas en la Universidad de Princeton, a CNN. “Creo que es justo llamarlos un misterio”.
En un inicio, los expertos pensaron que estos puntos podían ser galaxias masivas impulsadas por agujeros negros en crecimiento; sin embargo, esta teoría comenzó a perder fuerza al notar que los objetos eran más pequeños de lo esperado y no emitían rayos X como suelen hacerlo estos fenómenos.
Ante estas dudas, surgieron nuevas hipótesis. Una de ellas plantea que podrían estar relacionados con la muerte de estrellas extremadamente grandes. “algún tipo de estrella muy masiva muriendo”, sugirió Greene como una posible explicación alternativa.

Otro grupo de científicos propuso que estos puntos podrían ser estrellas supermasivas formadas en los inicios del universo. Estas estructuras, compuestas principalmente de hidrógeno y helio, habrían crecido hasta alcanzar millones de veces la masa del Sol antes de colapsar y convertirse en agujeros negros.
Algunos investigadores creen que estos objetos podrían ser una pieza clave para entender cómo se formaron los agujeros negros supermasivos.
“Sabemos que las galaxias, como nuestra propia Vía Láctea, tienen agujeros negros supermasivos en su centro, y aunque esto es muy común, básicamente es un misterio cómo se formaron estos agujeros negros supermasivos”, explicó el astrofísico Jorryt Matthee.
“Los LRD podrían ser en realidad la fase de nacimiento, o la fase bebé, de esta formación, y podríamos estar observando eso por primera vez”, agregó.

El estudio de estos puntos avanzó en 2023, cuando un equipo de investigadores analizó miles de objetos con el telescopio Webb durante varias horas.
“Realmente fue el primer programa en estudiar estas fuentes rojas de forma sistemática, observando todo tipo de objetos extraños —no solo pequeños puntos rojos— pero entre ellos, también unos 40 LRD”, explicó la investigadora Anna de Graaff.
A pesar de los avances, aún no hay una explicación definitiva. Algunos científicos plantean que podrían ser objetos teóricos conocidos como cuasiestrellas, mientras que otros piden cautela.
“Podría muy bien ser que los LRD sean cuasiestrellas, pero en mi opinión, aún no hemos descartado completamente otros escenarios”, señaló Matthee. “Definitivamente me encantaría que esto fuera cierto, ya que implicaría que descubrimos un nuevo tipo de fenómeno astrofísico que conecta las estrellas y los agujeros negros supermasivos, pero es demasiado pronto para asegurarlo”.
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