La violencia no siempre deja marcas visibles. También puede manifestarse de manera silenciosa a través de gestos, actitudes o palabras. (Foto: Freepik)
La violencia no siempre deja marcas visibles. También puede manifestarse de manera silenciosa a través de gestos, actitudes o palabras. (Foto: Freepik)

No siempre se trata de golpes, sino de momentos que te van dañando a nivel emocional y te hacen sentir cada vez más vulnerable. Insultos disfrazados de “bromas”, control presentado como “preocupación” y humillaciones seguidas de un “era solo un comentario” son formas de maltrato invisible que vale la pena considerar si se quieren acabar con el ciclo de violencia contra la mujer. Hoy te explico, de la mano de los expertos, cómo reconocer las señales, buscar apoyo y detener las situaciones que te ponen en peligro.

“La violencia invisible comprende conductas sutiles de manipulación, control, humillación, desvalorización y aislamiento. No deja marcas en la piel, pero sí altera profundamente la salud emocional. Está tan normalizada que muchas víctimas no logran identificarla, llegan a creer que exageran o incluso que algo hicieron para merecerla”, explica la Dra. María Elena Escuza, directora de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.

Secuelas psicológicas más comunes de la violencia

  • Destrucción de la autoestima: La víctima interioriza los mensajes de humillación hasta creer que “no vale nada”. Aparecen sentimientos crónicos de culpa (“provoqué su ira”), vergüenza e indefensión aprendida: la creencia de que no importa lo que haga, la situación nunca cambiará.
  • Un efecto particularmente perverso es el gaslighting: la manipulación constante hace que la persona dude de sus propios recuerdos, percepciones e incluso de su cordura.
  • Ansiedad y miedo constantes: El maltrato mantiene al sistema nervioso en alerta permanente. Esto puede derivar en: Trastorno de Estrés Postraumático con flashbacks y pesadillas; crisis de pánico; estar siempre a la defensiva; insomnio y trastornos del sueño
  • Depresión y aislamiento: La desesperanza se instala. Tristeza profunda, apatía, pérdida de interés por actividades que antes se disfrutaban. En casos graves, pueden aparecer ideas suicidas como única vía de escape percibida.
  • Impacto físico y cognitivo: El estrés crónico afecta el cuerpo y la mente: dificultades de concentración y memoria, dolores de cabeza tensionales, problemas gastrointestinales, dolores musculares crónicos, disfunciones sexuales como respuesta protectora ante la invasión y el control experimentados.
Una de cada tres mujeres no identifica como violencia situaciones que vivió en su día a día”. (Foto: Freepik)
Una de cada tres mujeres no identifica como violencia situaciones que vivió en su día a día”. (Foto: Freepik)

¿Qué hacer para comenzar a salir del ciclo de violencia?

En torno al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que es el 25 de noviembre, es importante:

  • Nombrar lo que está ocurriendo: Reconocer lo que es violencia ya es un primer paso.
  • Poner límites claros: Decir “esto no lo acepto” o “esto me hace daño” abre un espacio de protección.
  • Buscar apoyo emocional y profesional: La terapia ayuda a procesar el trauma, reconstruir la autoestima, recuperar la autonomía y dejar de normalizar lo dañino.
  • Reconectar con su red de apoyo: Hablar con alguien de confianza disminuye el aislamiento emocional.

“Si sientes que algo no está bien, confía en esa sensación. Tu malestar es real. El miedo, la ansiedad, la tristeza son respuestas normales a una situación anormal. No eres culpable de lo que te está pasando. Pedir ayuda no es debilidad; es el mayor acto de valentía y amor propio que puedes hacer. Tu valor no ha sido destruido; solo ha sido enterrado. Mereces vivir una vida en paz, libre de miedo”, destaca la especialista.

Cuáles son los tipos de violencia contra la mujer y cómo identificarlos

La violencia no siempre deja marcas visibles. También puede manifestarse de manera silenciosa a través de gestos, actitudes o palabras. Por eso el primer paso es identificarlas: reconocer esas señales que muchas veces pasan inadvertidas bajo la idea de “así se demuestra el amor o el cuidado”, y que terminan normalizando una situación de agresión peligrosa.

  1. Violencia física: se trata de realizar o intentar causar daño corporal, ya sea con golpes, empujones, quemaduras, o actos que pongan en riesgo su salud. Algunas evidencias de esta forma de violencia son: agredir físicamente a una mujer en cualquier contexto, y por el motivo que sea; dañar la propiedad u objetos ante alguna discusión.
  2. Violencia sexual: incluye la coacción o imposición en actos sexuales, especialmente cuando involucran fuerza, manipulación o desigualdad de poder. Por ejemplo: tener el control sobre qué método anticonceptivo debe usar la mujer, retirar el preservativo sin el consentimiento de la pareja, insistencia a pesar del rechazo y el “no”.
  3. Violencia económica o patrimonial: busca la dependencia financiera al impedir que la mujer acceda a sus bienes, recursos y documentos, incluso evitando que trabaje o estudie. Algunos casos son controlar los gastos personales, incumplir con la pensión alimenticia, prohibir que una mujer trabaje o abandone su carrera para ocuparse del hogar.
  4. Violencia simbólica o moral: reproducir estereotipos de género, roles que subordinan a la mujer, mensajes culturales que aceptan el dominio masculino. Etiquetar a las mujeres de arrogantes o histéricas, juzgar su forma de vestir o afirmar que por ser del “género femenino” no pueden realizar ciertas acciones, como valerse por sí mismas o viajar solas, son algunos ejemplos.
  5. Violencia psicológica o emocional: consta de acciones u omisiones dirigidas a degradar, amenazar o controlar el comportamiento o las decisiones de una mujer. Esto se puede ver reflejado en acciones como: decir cómo una chica tiene que vestirse, mirar sus mensajes del celular o interrumpirla o corregirla en todo momento, práctica conocida como

Visibilizar estas formas de violencia es una responsabilidad colectiva. No basta con identificarlas: también debemos acompañar, escuchar sin juzgar y abrir espacios de conversación que promuevan empatía hacia las mujeres que enfrentan estas situaciones. Entendiendo que cada historia merece ser atendida con comprensión, sin señalamientos, explica Jaira Alencastre, jefa de Fundación Instituto Natura, en el marco de la campaña “Llámala por su nombre” junto a Avon.

Cómo pedir ayuda en casos de violencia

Si tú o alguien que conoces está viviendo una situación de violencia, estos recursos pueden ayudar:

  • Línea 100 (Perú): Servicio gratuito y confidencial del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, disponible 24/7 para orientación y apoyo en casos de violencia.
  • Centro de Emergencia Mujer (CEM): Atención integral y gratuita en casos de violencia.

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SOBRE EL AUTOR

Periodista. Licenciada en Periodismo por la USMP con más de 15 años de experiencia en periodismo televisivo, radial y digital para medios de comunicación líderes del país. Actualmente, Coordinadora de Nuevas Audiencias en el Grupo El Comercio (Lima, Perú).

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