
Durante los meses más calurosos, escuchamos constantemente que debemos mantenernos hidratados. Aunque tomar suficiente agua es importante para evitar problemas relacionados con el calor, los expertos advierten que hacerlo en exceso o en el momento equivocado puede provocar molestias como el reflujo ácido.
“Parece extraño, pero tomar demasiada agua o hacerlo justo después de comer puede empeorar los síntomas”, explicó el gastroenterólogo Ashkan Farhadi en conversación con el medio HuffPost.
El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago regresa al esófago, generando síntomas como ardor, náuseas, tos o dolor al tragar. Esto suele pasar cuando el esfinter esofágico inferior, que funciona como una válvula, se debilita o se relaja en momentos inadecuados.

“Beber grandes cantidades de agua aumenta el volumen y la presión en el estómago, lo que puede forzar la apertura de esa válvula y provocar reflujo”, explica el doctor Rishi Naik.
Aunque el agua no es ácida, estira el estómago y puede desencadenar el reflujo en personas propensas, según el doctor Subhankar Chakraborty.
“No todos lo sentirán, pero quienes sufren de reflujo deben tener cuidado”, advierte Farhadi. Además, beber mucha agua justo después de comer puede tener el mismo efecto que comer en exceso: el estómago se llena demasiado y esto aumenta los síntomas.

Para evitar molestias, los médicos recomiendan tomar pequeños sorbos de agua durante el día, en lugar de grandes cantidades de una sola vez. También sugieren caminar después de comer, evitar acostarse inmediatamente y mantener una rutina de hidratación constante.
“No se trata de tomar litros de golpe, sino de mantenerse hidratado poco a poco”, señala la doctora Ellen Stein.
Ella recomienda beber un poco al despertar, otro poco con cada comida y en intervalos regulares durante el día.

Un buen indicador es el color de la orina: si es clara o amarillo pálido, estás bien hidratado. Además, es aconsejable limitar alimentos que empeoran el reflujo, como los cítricos, el chocolate, el alcohol y las comidas picantes.
Si a pesar de seguir estas recomendaciones el reflujo persiste, es importante acudir a un médico para una evaluación más detallada.
Como recuerda Farhadi, cada cuerpo es diferente y algunos casos requieren tratamiento específico.
¿Cuánta agua hay que tomar al día?
El portal especializado Mayo Clinic coincide en que, aunque parezca contradictorio, beber demasiada agua puede ser perjudicial para la salud.
Uno de los principales riesgos es la hiponatremia. Esta condición ocurre cuando los niveles de sodio en la sangre disminuyen debido a una excesiva dilución por el agua.
El desequilibrio de sodio puede causar una variedad de problemas, desde náuseas y dolores de cabeza hasta confusión y, en casos graves, convulsiones e incluso coma.
La cantidad exacta de agua que una persona necesita varía según factores como la edad, el sexo, el nivel de actividad física y el clima.
Como guía general, Mayo Clinic explica que, para la mayoría de los hombres, se recomienda alrededor de 3.7 litros (15.5 vasos) de líquidos al día, mientras que para las mujeres, se sugiere aproximadamente 2.7 litros (11.5 vasos).
Esta recomendación incluye no solo agua pura, sino también otros líquidos como jugos, sopas y el agua contenida en los alimentos.
Es importante destacar que beber demasiada agua rara vez es un problema para adultos sanos y bien alimentados; sin embargo, ciertos grupos, como los atletas de resistencia que sudan abundantemente y reponen líquidos excesivamente, o las personas con ciertas afecciones médicas, pueden estar en mayor riesgo de sufrir los efectos negativos de la hiperhidratación.
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