
Mayo inició con malas noticias para miles de estadounidenses: Rite Aid, una de las cadenas de farmacias más reconocidas del país, se declaró en bancarrota por segunda vez en menos de dos años. La empresa, que alguna vez fue un gigante del sector minorista, no logró sobrevivir al cóctel de deudas millonarias, feroz competencia, inflación persistente y un descenso constante en las ventas. Para muchos, esto no es solo un problema financiero, es una señal de que algo está quebrado en el modelo de negocio tradicional.
¿CÓMO ASÍ RITE AID LLEGÓ A ESTA CRISIS?
Tras haber obtenido en 2024 un paquete de financiamiento de US$3,450 millones con la esperanza de estabilizar su rumbo, Rite Aid parecía tener una segunda oportunidad. Pero los esfuerzos fracasaron cuando los proveedores no cedieron en sus condiciones de pago, las líneas de crédito se quedaron cortas y los costos operativos siguieron escalando. En pocas palabras, Rite Aid se quedó sin efectivo, sin inventario suficiente y con cada vez menos clientes interesados en sus productos no farmacéuticos.
Uno de los mayores focos de preocupación para los consumidores ha sido el manejo de las recetas médicas. En una carta enviada a sus clientes el 5 de mayo, la compañía aseguró que garantizará la continuidad de los servicios farmacéuticos, incluyendo vacunación. En caso de cierres definitivos, Rite Aid ya prepara un plan de transferencia fluida de recetas hacia otras farmacias, para evitar interrupciones en tratamientos esenciales.

EL DESTINO DE LAS TIENDAS FÍSICAS SIGUE SIENDO INCIERTO
Si bien Rite Aid afirma que la mayoría seguirá operando “durante los próximos meses”, se ha filtrado que casi 180 sucursales en Nueva York cerrarán de forma definitiva. Algunos locales ya han bajado la cortina, como los ubicados en ciudades como Redmond, Costa Mesa o Ridgewood. Mientras tanto, se especula que la empresa podría vender parte de su red a otros minoristas regionales o nacionales. La marca recomienda consultar qué tiendas siguen abiertas en su localizado.
Con los cierres, vienen los despidos. El CEO Matt Schroeder confirmó que la primera ronda de recortes comenzará el 4 de junio. Aunque la compañía intenta preservar la mayor cantidad de empleos posible, la realidad es que se avecina una ola de despidos que podría afectar a miles de trabajadores. Un golpe duro para quienes ya enfrentan un mercado laboral inestable y un sistema de salud dependiente de estas cadenas.
¿QUÉ PASARÁ CON LAS TARJETAS DE REGALO?
Y si tienes tarjetas de regalo o puntos de recompensa de Rite Aid, es momento de actuar. La cadena anunció que dejará de emitir puntos Rewards y que los puntos acumulados expirarán bajo los términos actuales. Además, a partir del 5 de junio de 2025, no se aceptarán más tarjetas de regalo, ni se realizarán devoluciones o cambios. El reloj está corriendo para canjear cualquier beneficio antes de que desaparezca para siempre.
Lo que ocurre con Rite Aid no es solo el colapso de una empresa; es también una radiografía de las tensiones que atraviesa el sector farmacéutico en EE.UU. Mientras el gasto de los consumidores cae y la competencia en línea crece, muchas compañías tradicionales luchan por mantenerse a flote. Rite Aid, con más de 1,200 tiendas aún en pie, representa un símbolo de lo que se gana —y se pierde— en la era del cambio acelerado.
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