
Ha pasado una semana desde que Tom Homan, apodado el “zar fronterizo” de la era Trump, lanzó una advertencia contundente: “inundar” Nueva York con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Aunque aún no se ha concretado, la amenaza ha dejado una nube de incertidumbre en la ciudad.
Activistas, especialistas en políticas migratorias y líderes comunitarios debaten si se trata de una medida inminente o de un gesto político cargado de simbolismo. Mientras tanto, el temor crece en las comunidades inmigrantes que sienten la tensión en el aire.

¿POR QUÉ TOM HOMAN ADVIRTIÓ CON “INUNDAR” NUEVA YORK?
El detonante fue un violento incidente ocurrido en el Parque Fort Washington, en Manhattan. Un agente de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), fuera de servicio, recibió un disparo en un intento de robo.
Los presuntos responsables: dos migrantes irregulares de República Dominicana, ambos con antecedentes penales. Este hecho provocó una rápida reacción federal. Homan no solo culpó a las políticas santuario de la ciudad, sino que también exigió un cambio inmediato, prometiendo una intervención sin precedentes.
La posibilidad de ver cientos o incluso miles de agentes del ICE desplegados en los cinco distritos neoyorquinos no es descabellada, según David J. Bier, director de Estudios de Inmigración del Instituto Cato. “La llegada de mil agentes es una propuesta razonable”, declaró.

Con un cheque en blanco otorgado por una nueva ley migratoria firmada por el ejecutivo republicano, ICE cuenta ahora con recursos nunca antes vistos: más de 170 mil millones de dólares, 10,000 nuevos agentes y 80,000 camas adicionales para detenciones.
Este panorama recuerda lo ocurrido recientemente en Los Ángeles, donde un “reinado de terror”, como lo calificó la alcaldesa Karen Bass, resultó en el arresto de cerca de 3,000 inmigrantes. Escenas de agentes encapuchados, tropas federales y miembros de la Guardia Nacional sembraron miedo entre las comunidades vulnerables. Los expertos temen que Nueva York esté en la antesala de una operación aún mayor, dadas las cifras y el nuevo respaldo legal.
LAS REDADAS CONTINÚAN SIENDO INTENSAS PESE A LOS FALLOS DE CORTES FEDERALES
Mientras la administración Trump impulsa una demanda federal para eliminar las protecciones de las ciudades santuario —a las que acusa de sabotear la ley de inmigración—, la Casa Blanca enfrenta resistencia judicial. Varias cortes federales ya han fallado contra el uso forzado de recursos estatales y locales para aplicar normas migratorias. Pero esto no ha frenado los esfuerzos del gobierno, que continúa presentando demandas similares en todo el país.
En Nueva York, donde más de 412,000 personas viven en situación migratoria irregular, la ansiedad es palpable. Las redadas masivas y la militarización del cumplimiento migratorio podrían afectar profundamente el tejido social y económico de la ciudad. Negocios, escuelas y servicios comunitarios ya se están preparando para un posible escenario de crisis humanitaria en plena urbe.
La respuesta local ha sido dispar. El alcalde Eric Adams, alineado esta vez con los federales, señaló que las leyes santuario “permiten que personas extremadamente peligrosas entren y salgan del sistema judicial”. Su llamado al Ayuntamiento para reformar la legislación despertó críticas y abrió un nuevo frente de debate sobre la seguridad, la justicia y los derechos humanos en tiempos de polarización política.
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