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Agencia AP
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El gobierno sueco implementó desde este martes 27 la prohibición a sus empleados de usar las versiones de navegador de los aplicativos de inteligencia artificial (IA) Claude y ChatGPT, respectivamente desarrollados por las firmas estadounidenses Anthropic y OpenAI.
La restricción involucra los dispositivos que los funcionarios usen para el trabajo y había sido anunciada a lo largo de la semana pasada.
Radio de Suecia reportó que el director de digitalización, Mikael Wettercrantz, señaló en un comunicado al interior de la intranet de la Oficina de Gobierno que emplear servicios de IA sin acuerdos con las firmas que los gestionan podría traer “consecuencias para la seguridad de la información”.
El veto se produce luego de varios reportes de posible afectación de la labor pública alrededor del uso no regulado de la inteligencia artificial en el gobierno.
A inicios del presente año, una auditoría de la Administración de Transportes de Suecia encontró “un uso problemático de servicios de IA abierta”. El ente recaudador indicó que se trataba de una decena de aplicativos de este tipo y que las amenazas detectadas estaban relacionadas “a la sensibilidad de la información introducida y a la forma en que se gestionaron las respuestas generadas por la IA”.
La prohibición recientemente introducida no solo abarca a los ministerios suecos, gestionados por la Oficina de Gobierno, sino que incluye también a la Junta Nacional de Instituciones, el Servicio de Ejecución y a la ya mencionada Agencia Tributaria.
“La interfaz del navegador web para los servicios de IA ChatGPT y Claude dejará de ser accesible desde los ordenadores de servicio de las Oficinas del Gobierno a partir del 27 de octubre”, dijeron al respecto las autoridades locales a Televisión de Suecia.
El mismo mensaje señala que el bloqueo no será total, pues el Poder Ejecutivo sueco asegura que “los empleados seguirán teniendo acceso a los modelos de lenguaje ChatGPT y Claude en el marco operativo de Intric”.
Esta última es una plataforma europea diseñada para la gestión de recursos de IA, diseñada sobre todo para gobiernos y otras organizaciones con altos requerimientos regulatorios como la banca o los servicios de salud. Intric afirma estar diseñada para cumplir con la normativa tecnológica europea y, según The Next Web, cerró un acuerdo con la Oficina de Gobierno de Suecia en julio.
Pese a lo anterior, no todas las plataformas de inteligencia artificial han sido enmarcadas dentro de la prohibición del país nórdico, pues Copilot, servicio de Microsoft, fue aprobado para ser usado entre los trabajadores públicos.
Los medios estatales refieren que Estocolmo dio el visto bueno al asistente de IA de Microsoft luego de que este fuera sometido a una revisión de seguridad, aunque las autoridades no han especificado cuáles fueron esas mejoras. Distinto es el caso de Deepseek, herramienta de IA de origen chino, cuyo uso ya había sido bloqueado en las agencias estatales del país escandinavo.
La desconfianza de Europa
Suecia no es el primer país de la Unión Europa (UE) que muestra preocupación sobre la seguridad relacionada a la inteligencia artificial.
Francia anunció en junio el fin de su contrato con Palantir, firma estadounidense de inteligencia artificial, a pesar de que había sido renovado por tres años a fines del 2025. La decisión supuso el fin de una relación de una década entre la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) del país galo y la firma norteamericana, referencia global en tecnología de vigilancia.
A nivel europeo, Palantir ya era cuestionada por su proximidad con el gobierno de Estados Unidos, particularmente con la gestión de Donald Trump, en un contexto de relaciones tirantes y un creciente cuestionamiento de los miembros de la UE alrededor de la fiabilidad del gigante norteamericano como aliado.
La DGSI y el gobierno francés argumentaron que tal resolución se fundamentaba en la necesidad de tener independencia estratégica e informaron que reemplazarían a Palantir con la compañía local ChapsVision, que se especializa en la recopilación y análisis de datos, prestando algunos servicios ligados a la seguridad estatal de Francia desde el 2022.
“Debemos utilizar nuestros propios modelos de IA. No podemos aceptar nuevas dependencias estratégicas en el ámbito digital”, indicó en ese entonces el primer ministro galo, Sébastien Lecornu.
Las autoridades francesas han emprendido más medidas de este tipo con la implementación de su Suite Numerique, un grupo de aplicaciones de factura propia con el que buscan reemplazar a los proveedores externos, sobre todo estadounidenses.
Este conjunto de aplicativos ha venido siendo integrado con la tecnología de Mistral AI, firma de inteligencia artificial francesa que la administración de Emmanuel Macron ha buscado impulsar bajo la consigna oficial de “garantizar la soberanía digital”.
La Suite Numerique también ha venido siendo integrada con un modelo de lenguaje llamado Albert, entrenado a partir de información estatal y que es capaz de responder a consultas de trabajadores gubernamentales, además de asistirlos con otras labores.
Por protocolo, los ministerios y otros organismos estatales de Francia tienen prohibido emplear soluciones de IA comerciales no supervisadas y la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información (ANSSI) exige que todos los datos gubernamentales se procesen dentro de su estándar de ciberseguridad, denominado SecNumCloud.
Alemania ha emprendido movimientos de esta naturaleza bajo una premisa similar a la de los franceses: contar con servicios de inteligencia artificial situados bajo el marco normativo de la Unión Europea.
El país teutón también cerró un acuerdo con ChapsVision recientemente y la compañía tecnológica francesa colaborará con la Oficina Federal de Protección de la Constitución (BfV), organismo de inteligencia doméstica del estado germano.
Las autoridades de Berlín han venido promoviendo la aplicación de soluciones basadas en los modelos de Aleph Alpha, empresa de IA con sede en Heidelberg, además de restringir cualquier ingreso de datos no públicos o personales en asistentes de inteligencia artificial comerciales.
París y Berlín vienen trabajando conjuntamente en el desarrollo de una estructura tecnológica que tenga una independencia cada vez menor de los actores exteriores al contexto de la UE.
Las dos principales economías europeas redactaron a mediados de junio una declaración conjunta en la que sostenían que la “soberanía digital de Europa debe reforzarse reduciendo la dependencia de recursos, productos y servicios digitales procedentes de terceros países”.
Otras naciones europeas como Italia, Países Bajos y Dinamarca también han emitido directivas para impedir el uso de herramientas de IA comerciales entre sus funcionarios dentro del entorno laboral.
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Agencia EFE
Sandra Morales Gonzales
Sandra Morales Gonzales
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Oscar Guerrero Tello