¿Y si diseñáramos Lima desde el cuidado?

“Diseñar una ciudad del cuidado no significa simplemente añadir una nueva partida al presupuesto municipal. Significa reconocer que el tiempo también es una dimensión del urbanismo”.
Ilustración: Giovanni Tazza

Conforme a los criterios de

Saber más

¿Y si pensáramos desde las tareas reproductivas como tareas colectivas, como tareas de todos? Vivimos en una ciudad profundamente atomizada. Una ciudad donde lo colectivo suele aparecer como respuesta a las necesidades en medio de las dramáticas desigualdades que estructuran la vida urbana: allí donde el Estado no llega y el mercado no resuelve o no existe, donde las distancias son demasiado grandes, donde faltan servicios o donde simplemente no queda otra alternativa que organizarse. De esa necesidad han surgido las ollas comunes, los comités del Vaso de Leche, los comedores populares, las juntas vecinales: un tejido comunitario que surge como mecanismo de adaptación, resistencia y supervivencia. ¿Pero por qué seguimos entendiendo lo colectivo casi exclusivamente desde la carencia?

Cuando pensamos en Lima, solemos pensar en sus carencias: transporte, equipamientos, vivienda, espacio público. Pensamos en las horas que perdemos desplazándonos, en lo mal conectada que está la ciudad, en la falta de servicios próximos. Y, sin embargo, pocas veces leemos todas estas capas desde aquello que ocupa una parte enorme de nuestra vida cotidiana: cuidar.

Cocinar. Limpiar. Llevar a los niños al colegio. Acompañar a una persona mayor al médico. Comprar alimentos. Cuidar a alguien enfermo. Criar. Todas ellas son tareas que sostienen la vida y que, además, producen ciudad. Porque, al final, ¿no es también allí donde criamos a quienes después llamamos ciudadanos?

Pensar Lima desde el cuidado significaría entonces algo más que construir servicios para la primera infancia, centros para el adulto mayor o nuevos equipamientos. Significaría preguntarnos cómo cambiarían nuestras calles, nuestros barrios, nuestros tiempos de desplazamiento y nuestros servicios si reconociéramos que cuidar es una infraestructura fundamental de la ciudad.

En Bogotá, por ejemplo, las Manzanas del Cuidado (1) comenzaron a implementarse en 2020 como parte del Sistema Distrital de Cuidado. Hoy funcionan 27 en distintas localidades urbanas de la ciudad (2). Su lógica parece sencilla, pero cambia radicalmente la manera de entender el equipamiento público: no se trata necesariamente de construir un gran edificio nuevo, sino de conectar servicios, infraestructura existente y programas alrededor de un territorio de proximidad (3). Mientras una persona recibe cuidado, quien normalmente cuida puede estudiar, hacer ejercicio, recibir asesoría, formarse o, sencillamente, recuperar tiempo propio.

Pasar del edificio a la red

Una biblioteca, un colegio, un centro comunitario, un parque o un centro de salud dejan de funcionar como piezas aisladas para convertirse en nodos de una infraestructura territorial del cuidado. En lugar de planificar por sectores, servicios, movilidad, espacio público y tiempo comienzan a pensarse juntos.

Barcelona ensaya una lógica similar con Vila Veïna (4), servicios de proximidad que articulan recursos de cuidado existentes dentro de los barrios. Viena ofrece otra lección desde la perspectiva de género: desde hace décadas se pregunta cómo cambia el diseño urbano cuando se incorpora la experiencia cotidiana de quien combina trabajo, compras, crianza, transporte público y cuidado (5). El resultado no es una única tipología arquitectónica: son viviendas, recorridos peatonales, parques, iluminación, transporte y equipamientos diseñados desde otras rutinas y otros cuerpos.

No necesitamos importar una “manzana del cuidado” y replicarla como fórmula. En el Perú el debate está abierto. Hasta ahora, sin embargo, hemos hablado del cuidado sobre todo en términos de derechos, política social y articulación de servicios. ¿Qué pasaría si lleváramos esa misma discusión al territorio? ¿Qué forma tendría el derecho al cuidado en una ciudad como Lima?

Porque quizás el siguiente paso no sea solamente pensar en nuevos centros de cuidado, sino en la forma urbana del cuidado: preguntarnos cómo una ciudad entera puede hacer posible cuidar. Lima ya tiene colegios que se vacían por las tardes, edificios municipales utilizados solo durante determinadas horas, parques, mercados, bibliotecas, centros de salud y locales comunales. Tiene, además, redes comunitarias que llevan décadas resolviendo colectivamente aquello que la ciudad formal no pudo garantizar. El desafío es entonces cómo conectamos esas piezas, cómo las hacemos próximas y accesibles y cómo dejamos de pensarlas como edificios independientes para empezar a entenderlas como una red.

El cuidado atraviesa Lima

Esto implicaría también dejar de pensar que lo comunitario pertenece exclusivamente a los barrios con menos recursos. El cuidado atraviesa toda la ciudad, aunque sus costos y recursos se distribuyan de manera profundamente desigual. En Miraflores, San Isidro o La Molina también hay personas que llevan niños al colegio, acompañan a sus padres al médico, cocinan, limpian o necesitan tiempo para cuidar y ser cuidadas.

El cuidado supera las fronteras distritales. Por eso exige una ciudad que acerque los servicios cotidianos y que, al mismo tiempo, conecte de manera accesible hogares, mercados, escuelas, centros de salud y redes familiares, a menudo ubicados en distintas zonas de Lima.

A escasos días para el inicio de una nueva gestión municipal, deberíamos exigir algo más que nuevas obras aisladas, intercambios viales o metros cuadrados de verde.

Lima cuenta con un Plan de Desarrollo Metropolitano al 2040 que se ocupa de infraestructura, movilidad, equipamientos, ambiente y desarrollo urbano (6). Pero los instrumentos de planificación también pueden ser una oportunidad para hacernos otra pregunta: ¿qué tipo de vida cotidiana queremos que esa infraestructura haga posible?

Diseñar una ciudad del cuidado no significa simplemente añadir una nueva partida al presupuesto municipal. Significa reconocer que el tiempo también es una dimensión del urbanismo. Que poder caminar hasta el colegio importa. Que encontrar servicios cerca no debería ser un privilegio. Que un parque puede ser infraestructura de cuidado. Que un edificio público puede tener más de una vida durante el día. Y que compartir ciertas tareas de reproducción puede generar algo que Lima parece haber ido perdiendo: comunidad.

Quizás la pregunta para la próxima Lima no sea únicamente qué vamos a construir, sino qué estamos dispuestos a cuidar juntos.

Notas finales:

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Seguir temas

Lo más visto

  1. La volvió a ver después de 38 años, se casaron y hoy viven su amor sin reservas: íntimas confesiones de Cecilia Bracamonte
  2. Centenario alista expansión en San Isidro: va por mayor ocupación en oficinas y cuenta por qué las empresas buscan espacios más grandes
  3. Paola Miglio, periodista experta en gastronomía: “Estamos viviendo algo increíble, que es cómo construimos nuestro propio ‘fine dining”
  4. ¿Por qué en el Perú se sanciona con mayor celeridad a los deudores de alimentos que a los extorsionadores encarcelados?

NOTICIAS SUGERIDAS

Contenido GEC

Loterías

Resultados Powerball hoy, sábado 31 de octubre de 2026: los números ganadores del pozo de $760 millones

Jorge Villanes

Respuestas

Temblor en Chile EN VIVO hoy, sábado 31 de octubre 2026: hora exacta, magnitud y dónde fue el epicentro del último sismo, según el CSN

Noé Yactayo

Qué ver

Cuándo vuelve “Helluva Boss” a Amazon Prime Video: lo que sabemos sobre la Parte 2 de la Temporada 3 de la serie animada

Carla Ocaña

En Vivo US

Temblor en California EN VIVO hoy, 31 de octubre 2026: hora exacta, magnitud y dónde fue el epicentro del último sismo vía el USGS

Noé Yactayo

NOTICIAS SUGERIDAS

Contenido GEC

Columnas

Abajo el Halloween, por Alonso Cueto

Alonso Cueto

Colaboradores

Vínculos más fuertes

Serra Kaleli

Colaboradores

Equidad de género como motor de crecimiento

María Julia Sáenz

Colaboradores

Pamputa envía una señal y a MMG le conviene leerla desde las ciencias de la gestión

Diego Espinosa

NOTICIAS SUGERIDAS

Contenido GEC

Elecciones

Resultados ONPE: Región Lima al 100 % por las Elecciones Regionales y Municipales 2026

Redacción EC

Sucesos

Fenómeno El Niño: Intensa llovizna se registra en varios distritos de Lima

Redacción EC

Dónde

¿Por qué cada vez nacen menos niños? El distrito de Lima donde la fecundidad cayó a niveles mínimos

Redacción EC

Sucesos

Advierten que altas temperaturas en costa peruana continuarán hasta fines de octubre

Redacción EC