El jueves pasado, la coalición electoral conformada por los movimientos Nuevo Perú (NP), Juntos por el Perú y Perú Libre –los dos últimos con inscripción vigente–, que planeaba presentarse a las elecciones parlamentarias del próximo 26 de enero, se quebró. En realidad, ese día Perú Libre decidió abandonar el bloque al constatar que no podría sortear una formalidad: para forjar una alianza, el reglamento del partido estipula que sus autoridades deben reunirse, algo que no pudieron concretar en el exiguo plazo con el que contaron.
La entente, como se recuerda, se había anunciado hace poco más de dos semanas, cuando el consejo nacional de NP decidió acudir a la cita electoral junto con los otros dos partidos. Y aunque vistos los últimos sucesos la aventura terminó siendo bastante breve, no se puede afirmar lo mismo de los efectos que tendrá en el futuro político de la agrupación y, en particular, de su lideresa Verónika Mendoza.
Como dijimos antes, desde un principio resultó imposible de escamotear la evidente contradicción que se generaba entre, por un lado, los principios que la señora Mendoza asegura defender –como la lucha anticorrupción, el respeto a la democracia y la defensa de las minorías– y, por el otro, su acuerdo con un personaje como Vladimir Cerrón, condenado a cuatro años de cárcel por negociación incompatible y aprovechamiento del cargo en su gestión pasada como gobernador regional de Junín, autor de frases claramente homófobas y antisemitas, y cuyos cánones de democracia son tan laxos y distorsionados que acogen en ellos hasta a un tirano como Nicolás Maduro.
El acuerdo entre NP y Perú Libre, como se sabe, empujó a la renuncia a varios cuadros importantes del primero, como Marisa Glave, Tania Pariona, Indira Huilca y Richard Arce. Pero, más que eso, terminó ensombreciendo la imagen de Mendoza y echando sobre ella una mancha de la que difícilmente podrá despercudirse. Más aún ahora que ha quedado demostrado que, para ella, cuando se trata de fines electorales, los principios siempre pueden aflojarse un poco.