"El 2016 se resiste a partir", por José Carlos Requena
"El 2016 se resiste a partir", por José Carlos Requena

El 2016, iniciado políticamente en el CADE 2015 de Paracas, parece resistirse a partir. En las regiones se han presentado hechos que se prolongarían al ver pocas variaciones en el horizonte.

El primero de ellos es, sin duda, la cercana relación que ha querido establecer el Ejecutivo con los gobiernos regionales (Gores). Iniciada en junio en Cusco, aún antes de que Pedro Pablo Kuczynski se instalara en Palacio, ha continuado, desde el 28 de julio, con la realización de dos reuniones globales. Saludados efusivamente como un paso audaz con asegurados resultados positivos, está por verse si las precariedades regionales terminarán siendo un pasivo para el Ejecutivo, que enfrenta en Lima sus propios retos.

Además, los comicios dibujaron un mapa electoral (Peruanos por el Kambio solo ganó la primera vuelta en tres de las casi 200 provincias del país) que anunciaba en abril el frágil equilibrio que enfrentaría el presidente Kuczynski desde julio. Con un activismo político basado en Lima, consolidada como el principal bastión oficialista, es poco probable que la precariedad cambie.

La evolución de la popularidad presidencial en los conglomerados regionales es también relevante. La encuesta mensual de El Comercio-Ipsos muestra que, entre agosto y diciembre, y en concordancia con las cifras nacionales (-13 puntos), la popularidad se ha reducido de manera muy similar en el norte (-10) y el centro (-14). En cambio, el descenso ha sido más severo en el sur (-21) y el oriente (-23).

En el 2016, además, se activaron varias bombas dejadas por la administración anterior: conflictos sociales irresueltos, aliviados apuradamente, privilegiando compromisos de dudoso cumplimiento. A ello se unió la parsimonia con que se abordó el tema en el entorno cercano al presidente Kuczynski. Entre la victoria del 5 de junio y la designación del primer encargado de la Oficina de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM, a inicios de octubre, mediaron casi cuatro meses.

En la gestión del Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem), se prolonga el involucramiento de las Fuerzas Armadas, algo criticado por enterados comentaristas como Fernando Rospigliosi (El Comercio, 10.12.2016). Se esperaba que esto cambiara, pero no hay visos de que eso pase.

El 2016 trajo también hechos que reiteraron las serias limitaciones del Estado forjado en el nuevo milenio. Las consecuencias de los incendios forestales que afectaron a 13 regiones y la sequía anunciada, que impacta ya en 17 regiones, serán, sin duda, parte del problemático entorno del 2017.

No deben perderse de vista, además, las recientes revelaciones del Caso Lava Jato, que podrían impactar en actores políticos regionales.

El 2016 partirá pronto cronológicamente. Políticamente parece haber sido solo una larga antesala.