Por Jaime Bedoya

Ingeniero humanista, curioso disperso, empresario con sentido de la historia, la lucidez de Felipe Ortiz de Zevallos es una constante en un país de permanente temporalidad. Impresionó a su tío abuelo, historiador tacneño, con la lectura precoz de su obra. El tío era Jorge Basadre y la obra Historia de la República del Perú. Con una perspicacia templada por la experiencia y el espíritu analítico, Ortiz de Zevallos se asoma en esta conversación a las nuevas incertidumbres ya anunciadas por el 2022. Como sugiere Leonard Cohen, siempre hay que buscar las grietas por donde se cuela la luz.

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