Fernando Vivas

Hace un mes, el 25 de mayo, Keiko Fujimori cumplió 47 años y dio una señal, sutil, de que se había separado de Mark. No lo hizo en el salvaje Twitter, sino en el más cálido Facebook. “Con ustedes a mi lado, no necesito más”, exclamó, y colocó una foto suya con sus hijas Kyara y Kaori. Ese fue el primer anuncio público de que el matrimonio estaba desavenido. Hablé con una persona amiga de la pareja y me dijo que fue un proceso largo, sin un detonante específico, con mucha coordinación antes de dar la noticia. Amigos de ambos y correligionarios, piensan que tantas temporadas de tensión judicial —Keiko sobrevivió a una detención preliminar, dos periodos de prisión preventiva y la campaña más polarizada de nuestras vidas— minaron la cohesión de la pareja. Keiko lo comunicó en un corto hilo de dos tweets; Mark, que no tiene cuenta oficial en Twitter, lo hizo en el Facebook.

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