"Si el Estado no reconoce derechos iguales para la comunidad LGBTI y nos permite casarnos y tener hijos legalmente, seguiremos siendo ciudadanos de segunda categoría", afirma María Alejandra Campos. (Foto: El Comercio)
"Si el Estado no reconoce derechos iguales para la comunidad LGBTI y nos permite casarnos y tener hijos legalmente, seguiremos siendo ciudadanos de segunda categoría", afirma María Alejandra Campos. (Foto: El Comercio)
Por María Alejandra Campos

Hace más o menos 15 años que salí del closet por primera vez, pero me parece que fue ayer cuando le dije a mis amigos “tengo que contarles algo”, como si estuviese anticipando la confesión de un delito. Pasaron años antes de que me sintiese cómoda diciéndole a personas en las que confiaba, que me importaban, que me gustaban las mujeres; muchos más para que no me importe lo que pensaban los desconocidos. Este proceso de empoderamiento no hubiese sido posible sin la valentía de miles de hombres y mujeres que se enfrentaron activamente a la discriminación y al miedo y reclamaron su derecho de existir libremente.