Mira: La estrategia comunicacional del gobierno en tiempos de pandemia
Como es lógico, junto con la esperanza, se desvanece la paciencia. La situación económica y de salud sin duda pintan muy mal. Sin embargo, antes de señalar culpables, creo que vale la pena detenernos un momento a pensar cuáles son los errores que nos trajeron a esta situación.
El punto más evidente para destacar es el hecho de que la bendita curva no haya bajado en tres meses. Entonces, toca recordar la desastrosa gestión de los mercados cuando la cuarentena aún se cumplía. La responsabilidad inicial fue de los gobiernos locales, pero desde el Gobierno Central la respuesta del Ministerio de Agricultura llegó tarde y mal. Han pasado tres meses y los mercados siguen tugurizados.
Tampoco pudo implementarse nunca la estrategia de seguimiento a los contactos de los contagiados con COVID-19, el popular ‘contact tracing’ que pedían a gritos los expertos. Los ministerios de Transportes y Comunicaciones, Defensa y Salud eran los sectores llamados a diseñar y ejecutar esta estrategia, no pudieron. Finalmente, los bonos, supuestos incentivos para que la ciudadanía pudiera evitar salir de sus hogares, llegaron demasiado tarde. El Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) quedó en deuda.
Hace por lo menos dos meses que quedó claro que el Gobierno había dejado de intentar detener el virus y se conformaba con mejorar las condiciones para poder enfrentarlo. Era la época en que uno recién empezaba a sorprenderse con que hubiese personas en las calles sin ningún motivo aparente. La economía estaba empezando a cobrar cada vez más peso en las decisiones gubernamentales y en las familiares.
Entonces pasamos al segundo gran problema: las fallas en la reactivación económica. ¿Cuál es la principal crítica? Que las empresas autorizadas no pueden volver a trabajar y que las condiciones para hacerlo son demasiado engorrosas. Acá los responsables directos son Ministerio de Trabajo (Mintra), incapaz de flexibilizar sus criterios; Produce, un ministerio adicto a la burocracia; y Salud, totalmente desconectado de la realidad empresarial del país.
Se ha criticado al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) por los resultados de Reactiva Perú, pero el programa no estaba diseñado para salvar empresas que entraban en insolvencia, sino que era un balón de oxígeno para aquellas que luego iban a poder salir a respirar por cuenta propia. Criticar a Economía como si fuese su culpa que Trabajo, Producción y Salud hayan aportado activamente a dificultar la reactivación económica, me parece un despropósito.
Sin duda hay culpables en esta crisis, pero antes de señalarlos, creo que hay que tener claro cuáles son las culpas de las que se les acusa para identificar a los responsables y encontrar las oportunidades de mejora que necesitamos en el Gabinete.