¿La inteligencia artificial puede facilitar el hackeo de los carros modernos?

La expansión de la IA también plantea nuevos desafíos para la ciberseguridad de los vehículos. Expertos y organismos de seguridad advierten que estas herramientas pueden reducir el tiempo y los conocimientos necesarios para encontrar vulnerabilidades en sistemas cada vez más conectados
Los peligros de la IA en los autos. (Foto: HackerCar)

Los se parecen cada vez más a computadoras sobre ruedas. Incorporan conexión celular, Wi-Fi, Bluetooth, actualizaciones inalámbricas y sistemas de asistencia a la conducción. Estas funciones mejoran la experiencia al volante, pero también aumentan la cantidad de puertas digitales que un atacante podría intentar utilizar.

En este escenario aparece un nuevo factor: la inteligencia artificial. El Centro Nacional de Seguridad Cibernética del Reino Unido (NCSC) advierte que los modelos de IA más avanzados ya pueden ayudar en determinadas etapas de operaciones cibernéticas, como identificar vulnerabilidades y automatizar tareas que anteriormente requerían conocimientos especializados.

Esto no significa que una IA pueda tomar el control de cualquier auto con solo darle una instrucción. Sin embargo, puede convertirse en una herramienta para acelerar determinadas etapas de un ataque. Según el NCSC, los modelos actuales están aumentando su capacidad para ejecutar secuencias de ataque en entornos simulados, aunque todavía presentan limitaciones y no completan de forma autónoma escenarios complejos de principio a fin.

¿Qué partes de un auto pueden estar expuestas?

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) identifica como posibles puntos de entrada las conexiones inalámbricas y cableadas del vehículo. Wi-Fi, Bluetooth y las redes celulares pueden ampliar la superficie de ataque si no cuentan con las protecciones adecuadas.

El riesgo adquiere mayor importancia porque algunas funciones críticas dependen cada vez más del software. NHTSA señala que una vulnerabilidad podría, en determinados escenarios, permitir el acceso a sistemas relacionados con funciones de seguridad del vehículo.

Por eso, el desafío no consiste únicamente en impedir que alguien acceda a los datos del auto. También se busca evitar que una vulnerabilidad pueda terminar afectando sistemas que intervienen en su funcionamiento.

La respuesta pasa por desarrollar vehículos con ciberseguridad desde el diseño, actualizar periódicamente sus sistemas y detectar rápidamente comportamientos anómalos. NHTSA recomienda un enfoque de múltiples capas que permita identificar vulnerabilidades, responder ante incidentes y recuperar los sistemas afectados.

La IA, entonces, representa una doble cara para la industria automotriz: puede proporcionar nuevas herramientas para encontrar vulnerabilidades, pero también puede ayudar a los fabricantes y especialistas en ciberseguridad a detectarlas y corregirlas antes de que sean aprovechadas.

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