Me llamo venganza
☆☆
2022
Netflix
Director:
Cosimo Gómez
Actores:
Alessandro Gassmann , Ginevra Francesconi, Remo Girone
Género:
Thriller
Duración:
90 minutos
Clasificación:
+16
Saltar Intro | Tráiler de "Me llamo venganza". (Fuente: Netflix)
Saltar Intro | Tráiler de "Me llamo venganza". (Fuente: Netflix)
José Miguel Silva

El argumento no es el más original. Un sicario que se creía en el retiro, Santo (Alessandro Gassmann), ve trastocada su apacible vida familiar cuando dos tipos asesinan cruelmente a su esposa y a su cuñado. Su hija, la adolescente Sofía (Ginevra Francesconi), salvó de correr el mismo destino, y a partir de ahora deberá ayudar a su padre a sortear la muerte --y a buscar venganza-- en Milán.

Me llamo venganza” es un thriller italiano dirigido por Cosimo Gómez que acaba de ser estrenado en Netflix. Con una duración de hora y media, la propuesta presenta una serie de atributos que la posicionaron rápidamente entre lo más visto del ranking en diversos países. A continuación, comentaremos sobre algunas de estas fortalezas, sin dejar de mencionar también las debilidades.

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Lo primero que habría que decir sobre esta película es que, para quienes no tienen mayores conocimientos sobre cine italiano o sobre artistas nacidos en dicho país, “Me llamo venganza” es una excelente carta de presentación tanto de Gassmann como de Francesconi. Él, un tipo fornido, algo entrado en años y con aspecto reservado, encaja acertadamente en el rol de sicario ‘jubilado’.

En el caso de Ginevra, lo que podemos decir es que su aspecto ‘a lo Lizbeth Salander’ la convierte en un segundo acierto si de manejo de casting hablamos. Esta joven actriz tiene como tarea interpretar a una escolar de secundaria que reparte su vida entre el deporte (hockey sobre hielo), el tiempo con su novio Hakim (Isnaba Na Montche) y la vida familiar.

Escena de "Mi nombre es venganza".
Escena de "Mi nombre es venganza".
/ Netflix

Desde el inicio, “Me llamo venganza” se propone presentar un fuerte vínculo entre padre e hija. Ambos optan por un recorrido ‘alta ruta’ por la bella zona de Trentino-Alto Adige. Sofía, empoderada y valiente como muchas, maneja el Jeep de su papá sin mayores contratiempos, y este la alienta a seguir adelante. En un momento este retrato de padre e hija aguerridos se interrumpe cuando ella le pide una fotografía, él se niega, y ella se la toma a escondidas, subiendo el contenido a sus stories (“Mi papá con cara de malo en su todo terreno”).

El tema es que esta amorosa fotografía termina convirtiéndose en un gran problema. Alguien rastrea a Santo, y, por ende, acaba de determinar dónde está ubicado él y su hija Sofía. A partir de aquí la historia toma un segundo impulso y se convierte en un thriller. ¿El motivo? Dos sicarios buscan y luego asesinan brutalmente a la esposa y el cuñado de Santo. Todo lo registran –lo cual da un tono aún mayor de crudeza—en una GoPro colgada en sus cascos.

Si planteamos esta película en dos líneas narrativas, toca mencionar que la primera tiene que ver con la búsqueda de venganza. Santo, enfurecido por ver cómo terminaron su esposa y su cuñado, decide ir tras los responsables. La segunda propuesta tiene que ver con otro tipo de búsqueda, una más bien personal o hacia adentro. Y es que, horrorizada por lo ocurrido, Sofía exige a su padre le cuente qué pasó, quién está detrás de los horrendos crímenes. Aquí pues, el personaje interpretado por Alessandro Gassmann empieza a soltar una a una sus capas: detrás del amoroso padre capaz de hacer un picnic con su hija adolescente, hay alguien con un pasado oscuro.

Escena de "Mi nombre es venganza".
Escena de "Mi nombre es venganza".
/ Netflix

No es la primera vez que el cine, digamos, comercial plantea esta idea del hombre que ya en su segunda adultez (40-50 años) revela su pasado para sorpresa de todos los que lo rodean. “El Justiciero”, por ejemplo, nos presenta a un ex agente del Gobierno (Robert McCall / Denzel Washington) que trabaja como acomodador de productos en una tienda por departamento. Pero siendo más precisos, Santo se nos hace más cercano al agente Brian Mills (Liam Neeson), protagonista de “Búsqueda implacable”.

Ciertamente, aunque Santo presenta mayor agilidad que Mills (hablamos del de sus últimas películas), tal vez no es más ágil que McCall. Lo cierto es que estos tres personajes de la ficción terminan siendo los responsables de ‘venganzas’ a su manera. Al frente de ellos hay siempre un poder aparentemente mayor (la mafia rusa o hasta los terroristas). Y en el medio, un verdadero ejército de sicarios que terminan apachurrados, desfigurados, y casi siempre agujereados.

Mientras Santo y su hija van en busca de los responsables de la muerte de sus familiares, hay –como ya adelantamos hace un rato—otra búsqueda. Sofía no se siente satisfecha con la explicación de su papá (“Tuve otra vida, era una persona mala”) y le increpa “haberle engañado toda su vida”. Esta rotura de la confianza (que ciertamente pudo dar más si de profundidad argumental hablamos) termina rápidamente desvanecida por circunstancias propias de un thriller. Así pues, si llegaron a haber diferencias, pronto pasamos a ser testigos de una dupla absolutamente ambiciosa: el sicario (activo, nuevamente) y su hija, la aprendiz.

Escena de "Mi nombre es venganza".
Escena de "Mi nombre es venganza".
/ Netflix

Si juzgamos a “Me llamo venganza” como un thriller típico ‘devora canchita’ en los cines, el resultado es notoriamente favorable. En algún momento veremos interminables persecuciones, múltiples disparos, degollamientos, explosiones, y por supuesto, mucha sangre.

Ya en segundo nivel de lectura, la propuesta argumental de la película que dirige Cosimo Gómez no tiene nada que no hayamos visto en la última década. Y es que, tras superarse la ‘falta’ de confianza entre padre e hija, no hay mayores intentos por dotar de consistencia este pequeño sub drama que probablemente pudo dar más.

Más allá de esta debilidad, sí podríamos rescatar cuando en un momento un sicario le dice a Santo una realidad tan cruda como dolorosa: “gente como nosotros no debería tener familia”. O cuando Michael, el hijo de Don Ángelo intenta lavarle la cabeza a Sofía en contra de su propio padre. Ambos momentos no superan la condición de ‘chispazos’ en una trama mayormente débil.

Por todo lo mencionado aquí, “Me llamo venganza” no es una película que pueda trascender más allá de su género, pero sí significa una magnífica oportunidad para conocer la calidad interpretativa de actores como Alessandro Gassmann y Ginevra Francesconi, probablemente un par de desconocidos para el --siempre necesitado de novedades—mercado del cine/streaming peruano.

ME LLAMO VENGANZA/ NETFLIX


Director: Cosimo Gómez


Elenco: Alessandro Gassmann, Ginevra Francesconi 


Sinopsis: Cuando sus rivales del pasado asesinan a su esposa y a su cuñado, un exmafioso y su hija huyen a Milán para planear su venganza.


Duración: 90 minutos

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