Por Alfonso Rivadeneyra García

Algo que critican los que se aproximan por primera vez a “Better Call Saul” es el ritmo lento a comparación de “Breaking Bad”, que las emociones no son tan intensas. Un juicio apresurado, pues la historia de Jimmy McGill (Bob Odenkirk) antes de convertirse en el inescrupuloso Saul Goodman, se construye de a pocos. No es acerca de un ‘Heisenberg’ que, ante la situación extraordinaria de su diagnóstico de cáncer, se dedica al crimen.

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