Por Nora Sugobono

Aunque nació, como muchas cosas buenas –por mera casualidad–, en la Inglaterra del siglo XIX, el brunch está de moda en una larga lista de mesas locales, desde hace buen tiempo. A pesar de que cada vez es más difícil innovar, hay platos que no pueden faltar (panqueques, waffles, tostadas francesas; un festival de carbohidratos que resulta irresistible), y hay otros que logran marcar la diferencia con detalles que van desde la elaboración de los panes, hasta la diversidad de cocteles que se suelen ofrecer.

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