Todo pensamos, hace doce meses, excepto que los escolares no iban a regresar más a las aulas. El flagelo de la pandemia en el Perú dificulta que esto se concrete todavía y millones tendrán que aprender desde casa nuevamente. La mayoría de colegios ha empezado hoy. Eso ya sea conectándose a la computadora o prendiendo el televisor. En base a lo vivido en el 2020, le pedimos a profesionales compartir con los padres de familia qué funciono y qué no con el fin de consignar claves para que este año escolar 2021 sea mucho más productivo. Esto fue lo que nos dijeron:
- Es importante buscar un lugar adecuado para que los alumnos se conecten a las clases y que en este no hayan tantos elementos distractores. Será útil una mesa o un escritorio para que trabajen, donde haya buena iluminación y al que llegue muy bien la señal de Internet. Tratar de que este espacio tenga de fondo una pared, de modo que nadie pase por detrás del niño o niña y se generen incomodidades.
- Siempre será recomendable que los padres de familia tengan bien pauteados los horarios de los chicos. Lo ideal es que estén impresos o transcritos en un papel, así como ponerlos en una mica para pegarlos en la refrigeradora o en un lugar visible. Ayuda al orden y a la organización. A los papás de los hijos pequeños les sugeriría que usen alarmas en el teléfono para recordar ciertas actividades.
- Yo diría que hay que programar el día como si efectivamente se fuera al colegio. El horario de dormir o levantarse siempre debe ser el mismo. No deben conectarse en pijama. También vale tener los materiales listos para la clase desde la noche anterior.
- Si falla la conexión a Internet, hay que guardar la calma. Con buen humor se halla solución al problema. Molestarnos termina influyendo en el niño y se generan conflictos que pueden evitarse.
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- En secundaria trabajamos con adolescentes, por lo que la misión de los padres en casa es importantísima. Muchos chicos están lidiando entre cumplir con el colegio y “patear el tablero”. En clase los profesores estamos pendientes de las reacciones que tienen, de atrapar su atención, lo cual no se consigue a distancia. Por temas de conectividad, muchos chicos tienen las cámaras apagadas. Otros no la prenden porque están durmiendo o haciendo otras cosas. O no están. Aquí los maestros necesitan que los papás sean sus ojos, trabajar de a dos para los chicos aprendan lo que tienen que aprender.
- Debe promoverse la comunicación entre padres e hijos y entre padres y profesores. Si hay algo que le llame la atención, padre de familia, hable con el tutor del curso. Si ve que el muchacho o la estudiante se desorganiza o tiene ansiedad, igual. Conversen con los chicos, que les den muestras de que se están involucrando con el colegio. Hay que enseñarles a pedir ayuda y que no se sientan incómodos por eso. Igualmente, si en casa se ve una conducta disfuncional, que no venía dándose antes, y está provocando un cambio severo en su hijo o hija producto del encierro, cuéntelo al colegio para que pueda asesorarse y recibe apoyo. Para quienes enseñamos es importantísimo conocer estos datos para poder ayudar.
- Lo ideal es que los jóvenes no se hayan despertado un minuto antes de conectarse a clase. Mínimo unos 40 minutos antes para que puedan concentrarse en la sesión. A veces, en un mismo espacio, se ubica a todos los hijos de una familia.
- Cada uno está en sus clases y entre ellos no se pueden interrumpir con las intervenciones o el audio. Hay que ver distribuirlos mejor en la casa para que desarrollen la lección sin contratiempos.
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- Si bien el inicio de clases está marcado con una fecha en el calendario, en realidad se trata de un proceso de adaptación. Esto significa que no hay que desesperarse, si al principio las cosas no funcionan del todo y requieren que uno que invierta más tiempo y energía de lo que esperaba. Además, se debe considerar que, si el retorno implica que nuestros hijos se involucren de forma activa su aprendizaje, no es saludable esperar que lo hagan exactamente como uno lo haría. Hay que dar espacio al error, a la imperfección, a la elección.
- El multi-tasking no es muy efectivo. Estudiar y chatear a la vez, o estar en clases mientras se juega videojuegos, va en detrimento del aprendizaje. Por consiguiente, hay que ayudar a nuestros hijos a que marquen los límites que se han desdibujado en la casa.
- Es recomendable que se le asigne un espacio en la casa al estudio, incluso si se trata de un rincón en el comedor, que les ayude a asumir el rol de aprender.
- Velar porque tengan una “dieta mental balanceada”. Esto significa que, a lo largo del día, tengan tiempos dedicado a la concentración (como es el estudio), pero también al movimiento, al juego, a relacionarse con otros, a dormir los suficiente y también a la inactividad y la interiorización. Muchas veces los papás pensamos que estamos haciéndolo bien si mantenemos a nuestros hijos ocupados todo el tiempo. Lo cierto es que el cerebro y el desarrollo psíquico necesitan de espacios en blanco, en los cuales divagar sin rumbo fijo.
Para triunfar en la educación virtual es necesario llevar a cabo una serie de hábitos que refuercen la disciplina y la constancia necesaria.
Volver a las clases presenciales, por ahora, no es una opción viable, dicen los expertos. El daño generado en el sector Educación será muy difícil de rebatir.