Protagonistas de grandes clásicos de la literatura y el cine, las ballenas han generado una profunda fascinación en los seres humanos desde tiempos bíblicos. La primera referencia habla de un “pez grande” enviado por Dios para salvar al profeta Jonás de una tempestad. La última, es un meme: una orca de nombre Gladis que puso de vuelta y media al estrecho de Gibraltar por atacar las embarcaciones de la zona. Aunque no es precisamente una ballena —Gladis, la orca rebelde, es un cetáceo, pero pertenece a la familia de los delfines oceánicos—, se convirtió en símbolo de resistencia y respeto a las criaturas que gobiernan los mares. Las nuestras y de todo el mundo.

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