Gabriela Machuca Castillo

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Es difícil adjudicarle a cualquiera de los dos un solo oficio. Ambos conducen, actúan, escriben, crean, producen y generan contenidos en redes sociales que son seguidos ya por millones. La peruana y el argentino Julián Zucchi, comunicadores pues, en esencia, se conocieron hace nueve años siendo competidores del programa de TV Combate y desde entonces han formado una sociedad que ha tenido éxito en cuanta empresa se ha embarcado. Desde hace unos años son sus propios jefes y de su talento y esfuerzo ha surgido, por ejemplo, un celebrado espectáculo de humor que terminó convirtiéndose en una película que en la actualidad puede verse por . No suficiente con eso, procrean entre sí. Tienen dos hermosos niños, Tomás (4) y Maro (6 meses). El primero igualito al papá y el segundo a la mamá. Somos conversó con ambos sobre este mundo que han armado en conjunto, de sus alegrías y desafíos. Y de los proyectos, como el show “Sí, mamá” que se emitirá por streaming el 8 de mayo por el Día de la Madre, esos que nunca les faltan.

El actor Julian Zucchi llegó al Perú hace nueve años a Perú. En el reality 'Combate' conoció a Yiddá Eslava, su socia y la madre de sus dos hijos.(@julianzucchi)
El actor Julian Zucchi llegó al Perú hace nueve años a Perú. En el reality 'Combate' conoció a Yiddá Eslava, su socia y la madre de sus dos hijos.(@julianzucchi)

Ambos personifican por excelencia a los multitasker. Hacen mil cosas a la vez, mientras crían dos niños. ¿Esto es algo que se les da natural o tienen que esforzarse más de la cuenta porque así es el trabajo?

Julián Zucchi (JZ): Así somos por naturaleza. Hacemos mucho esfuerzo para controlar nuestra energía, la hiperactividad y las ganas de ir más rápido de lo que realmente podemos ir. Los dos estamos en terapia, cada uno separado (risas). Ahora gracias a Dios la vida nos permite hacernos cargo de nuestros propios proyectos, pero cuando trabajábamos para otros, era muy frustrante querer hacer más de lo que se podía. Y no siempre hacer más es bueno. Hay que saber poner el pie en el freno. Nosotros nunca nos hemos tomado vacaciones. La primera vez que lo íbamos a hacer pasó lo de la pandemia. Y, otra vez: “¿qué hacemos? No podemos quedarnos con los brazos cruzados…”. Empezamos a trabajar en casa.

A algunos padres les pasa, a otros no. Ustedes que trabajan tanto, ¿sienten culpabilidad por no atender a los chicos más de lo que podrían?

JZ: Antes de ser papá, yo solo pensaba en trabajar. Prefiero hacerlo a dormir. Cuando nació Tomás, la vida en un segundo me dio un revolcón. Ya había un ser que era más importante que el trabajo. Entonces, si bien nosotros somos de trabajar mucho, no le quitamos a nuestros hijos el tiempo. Pero sí nos lo quitamos como pareja, que no está bien. No tenemos cenas de pareja o nos vamos de viaje. Eso es lo que precisamente estamos tratando de mejorar.

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Su segundo hijo ya tiene seis meses. ¿Cómo describirían hoy su maternidad y su paternidad, respectivamente?

Yiddá Eslava (YE): Creo que uno como ser humano debe valorarse más. A veces decimos no podemos y no podemos y eso es una tontería. Cuando nace Maro, yo pensaba cómo haría con un segundo bebe si ya de por sí con Tomás estábamos al tope. Crees que la experiencia con cada hijo será igual y no. La experiencia te enseña que uno no tiene por qué adelantarse y te puede dar sorpresas. Maro duerme muchísimo más que Tomás. Es el bebe perfecto que necesitábamos para que se acople a esa familia de tres y a la coyuntura. Sí se puede, eso sé de mi maternidad ahora. Sacas fuerza de donde no sabías que las tenías.

JZ: Yo creo que la paternidad hoy me agarra más maduro. Con más años de terapia y con una pandemia a cuestas de la que seguimos aprendiendo. Por lo vivido con Tomás hay cosas mucho más fáciles, pero igual siempre buscando mejorar en ciertos aspectos. Entiendo que más no es necesariamente mejor. No siempre estar muchas horas con tus hijos es mejor si ese tiempo no es de calidad.

¿Están acostumbrados ya, a más de un año, a que la pandemia los ponga contra las cuerdas con todo lo que tienen que hacer?

YE: Seguimos un poco destruidos (risas). Es verdad que nos cuesta encontrar tiempo como pareja. Hemos llegado a decir: “Hoy tenemos que ver una película los dos”, así como apuntado en agenda. Horrible. Como dos viejitos que organizan: “mañana hacemos el amor” (risas). Por otro lado, yo llegué a un punto donde me pregunté: “¿Así será? No voy a salir de casa más, ¿así va a ser? Porque si será así, ok, solucionaré con lo que tengo”… Creo que lo que nos daña a los dos es la incertidumbre, por lo cual nunca vamos a acostumbrarnos a esta situación.

JZ: Estamos en el camino de aprender mucho. Uno quiere controlar todo, especialmente nosotros, y ahora no podemos controlar nada. Igual tenemos que ser agradecidos, tenemos mucha gente cercana que la está pasando mal y no ha sido nuestro caso.

¿Cuán optimistas son del futuro?

JZ: Ya estamos en una etapa en la que vemos si las vacunas se adaptan a las nuevas cepas. Yo veo una luz. Cada vez habrá más laboratorios que producirán vacunas. Habrá que actualizarnos con las nuevas cepas y pasará a ser una vacuna anual que nos tendremos que poner para protegernos.

YE: Yo espero que seamos un mundo mucho más humano, es mi esperanza.

¿En este tiempo han sentido temor de infectarse como familia?

YE: Mira, nosotros como familia hemos tratado de cuidarnos muchísimo. A mí deben haberme hecho 12 hisopados ya. El miedo no va por ahí de poder contagiarnos. A mí me preocupa más cómo va a quedar el mundo después de esto, si la gente va a aprender. Hay quienes son mucho más empáticos que antes y otros, muchos, que no han aprendido nada.

Regresando al tema de la maternidad y paternidad. Su primer hijo Tomás tiene cuatro años. ¿Cómo es él?

YE: Yo me di cuenta que no les gustaban las cámaras cuando él tenía dos. Puede estar muriendo de risa y le dices: “¡Foto!” y se sienta, se amarga. Es muy inteligente. Ha pasado tiempos duros, lo que pasa es que Tomás, como fue hijo único, fue engreído bastante. Todos los juguetes eran de él, cuando comenzó a tener contacto con otros niños tenía esa actitud. Le chocó la llegada del hermano como no tienes idea. Tomás tuvo que ir al psicólogo y todo, ha tenido que entender la situación. Le chocó el encierro encima. Ahora está mucho mejor. Él ya sale más siempre con mascarilla, que fue otra batalla que tuvimos que librar.

JZ: … tiene una personalidad muy fuerte. Pero me enamora.

¿Y cómo es Maro?

YE: Él es mucho más extrovertido. Súper despierto, cada día más. Es un amor. Maro adora a su hermano, lo queda mirando, lo admira. Está detrás de él todo el tiempo.

Decidieron en familia, además, que Julián se haga la vasectomía. Dos son suficientes.

YE: Sí, por varias razones. Nosotros consideramos que criar un niño no solo implica el tema económico, sino el tiempo que le dedicas. Mis padres se esforzaron muchísimo por darnos todo, somos una familia grande, pero creo que me faltó tiempo de su parte. Queremos darle a los dos tiempo de calidad.

Toda tu experiencia de maternidad la estás volcando en “Sí, mamá”. Háblanos del show.

YE: Mira, nosotros tenemos madres muy particulares. Creemos que están locas (risas). Mi mamá es extrovertida, escandalosa, yo la amo, pero tengo que verla en dosis (risas). Las relaciones con nuestros padres han mejorado mucho desde que cada uno vive en otro país (risas). Vamos a hablar de ellas, pero obviamente de mi experiencia como mamá, de los cambios que he atravesado. De cómo te enteras, de lo que te dicen, de lo que no te dicen.

JZ: Yo hablaré desde mi perspectiva de hijo y de cómo nuestras parejas cambian cuando se convierten en madres. El show, que será en vivo, está pensado para hacerlo desde nuestra casa y para que lo vean desde sus casas el sábado por la noche. Habrá interacción con la gente por Whatsapp, redes. Nos hemos adaptado a las circunstancias.

Siendo como son, es de esperar que en junio monten el show “Sí, papá”…

YE: Por supuesto (risas).

JZ: Tantos temas para hablar ahí también.

Mientras, la película “Sí, mi amor 2” está en post producción. ¿Planean estrenarla en el cine o dársela a Netflix?

JZ: Vamos a esperar que abran los cines. Para nosotros fue difícil tomar la decisión de hacer la película en pandemia. Los protocolos de bioseguridad encarecen mucho el proyecto. Mira, terminamos el rodaje y sentimos que habíamos peleado una batalla. Y que la habíamos ganado. Ninguno de nuestro equipo se contagio en el set.

YE: Cada ingreso de un actor, examen a todos. Cada cambio de locación, examen a todos. Cada día de descanso, examen a todos.

JZ: Nosotros somos muy obsesivos. Así como eso trae muchos pro, también hay muchos contra. Nosotros no solo utilizamos los protocolos que se utilizan en producciones como La casa de papel o en Hollywood, estos están en línea, se pueden leer. Nosotros duplicamos esas medidas. Todos con mascarillas NK95 y mascarilla quirúrgica. Como productores generales del proyecto nos sentíamos responsables del equipo y de no llegar a casa y contagiar a mis hijos. Fue agotador. Pero, como te digo, vamos a esperar que abran los cines... Nos encantan las plataformas de streaming, Netflix nos ha permitido salir fuera. Pero más nos fascina la experiencia del cine.

Yidda Eslava y Julián Zucchi rodaron en el verano "Sí, mi amor 2", ahora en etapa de post producción. (Foto: @simiamorlapeli)
Yidda Eslava y Julián Zucchi rodaron en el verano "Sí, mi amor 2", ahora en etapa de post producción. (Foto: @simiamorlapeli)
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Además de todo esto, tienen gran actividad en redes en las que también comparten momentos íntimos de la familia. Me imagino que, de pronto, la gente puede sentirse autorizada de cuestionar sus decisiones. ¿Les cuesta lidiar con eso o aceptan que viene con el paquete?

YE: Yo le pongo freno. Soy más contestona que Julián.

JZ: Ahí somos diferentes. Antes de ser papá a mí no me importaba nada, pero el primer día que tuve una crítica hacia algo que hice con Tomás por algo en redes sociales me chocó. Fue una tontería. Fuimos a Cieneguilla, él se quería meter al río y no habíamos llevado traje de baño, lo ‘calateé' y lo metí. Y me escribieron que por qué hacía eso… Luego comprendí que el problema no es la gente, sino yo que decidí exponer a mi hijo y mostrar esta situación. Creo que cuando uno decide mostrar algo tiene que hacerse responsable de eso. Si exponemos nuestra vida, la exponemos y tenemos que ‘bancarnos’. Yiddá dijo que iba a hacerme la vasectomía y luego me enteré y ya, a contarlo. Me llegaron decenas de emails preguntando, pero también criticando el que ella no se ligara la trompas.

Mucho machismo con el tema de la vasectomía…

YE: Mucho. ¿Por qué si una pareja no quiere tener más hijos, la mujer debe someterse a una cirugía cuando el procedimiento en los hombres es ambulatorio y sin complicaciones?

JZ: Dije, como Yiddá ya lo contó, sigamos. Hubo todo tipo de respuesta por parte de nuestros seguidores …allí te das cuenta de la importancia que tiene cualquier persona que tiene más de cinco seguidores sobre lo que dice o declara. Muchas mujeres pidiéndome que hablara más del tema para que sus esposos se animaran. “No quiere, dice que se va a quedar impotente”. Qué locura. Yo he publicado las ventajas de la vasectomía contra la ligadura de trompas y me pedían qué diga más. Nosotros lo decidimos porque el ginecólogo le dijo a Yiddá que si lo hacíamos iban a haber cambios hormonales en ella. Y no queremos más hormonas en Yiddá (risas). No, la verdad es que ya cargó dos bebes, dos cesáreas, para qué hacerla pasar por más. Yo mismo le dije a Yiddá para hacerme la vasectomía. Es un procedimiento ambulatorio que no genera cambios en nada para el hombre. Es cuestión de abrir la mente. Ser empático con tu pareja.

La historia completa de la vasectomía la veremos en “Sí, papá”, entonces...

JZ: De todas maneras (risas).//


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