Jueves, 22 de marzo de 2007
Del consultor: Amparos contra el derecho a vivir


RAÚL FERRERO COSTA
Jurista

No se entiende cómo es que han regresado a transitar por nuestras carreteras los buses-camión, que fueran expresamente prohibidos por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. La prohibición fue confirmada por Indecopi y reconocida por el Tribunal Constitucional que la respaldó.

Sorprende aun más que ello ocurra como consecuencia de acciones de amparo que los dueños de dichos buses vienen ganando en el Poder Judicial, a pesar del riesgo que ello implica para la vida de las personas que utilizan ese medio de transporte y luego de innumerables accidentes fatales ocurridos debido a la falta de seguridad y, por ende, el enorme peligro que ofrecen esas unidades.

El divorcio entre la teoría y la práctica se hace patente, y además patético, en el caso del mal uso que se da a las acciones de amparo, que han sido concebidas para que puedan interponerse contra el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona que vulnera o amenaza los derechos reconocidos por la Constitución, que no sean aquellos correspondientes a la libertad individual o a sus derechos conexos, para los cuales está concebida expresamente la acción de hábeas corpus.

El Poder Judicial no puede seguir declarando procedentes medidas cautelares que se apoyan en acciones de amparo que atentan contra el único derecho fundamental que está por encima del resto de todos los demás, como lo es el derecho a la vida.





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