Por Carlos Batalla

Era domingo, aquel 29 de octubre de 1939, cuando el comandante Humberto Gal’Lino Domenack y el capitán Víctor Gal’Lino Domenack decidieron que pasarían a la historia de la aviación peruana. Ellos vieron en sus relojes la hora: era la 1 y 34 de la tarde, en el aeródromo de Floyd Bennet de Nueva York, y en ese instante su monoplano bimotor Barclay Grow, de 450 caballos de fuerza, que denominaron por sus creencias religiosas ‘Cruz de Chalpón’ (ellos eran de Motupe, Lambayeque), alzó vuelo con destino al aeropuerto de Limatambo, en Lima.

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