Por Carlos Batalla

Habían pasado 20 años de su inmolación en defensa de la patria, durante el conflicto de Zarumilla con el vecino ecuatoriano. José Abelardo Quiñones Gonzales tenía 27 años cuando enfrentó su último minuto de vida ese 23 de julio de 1941. Ese día dirigió su avión de combate North American NA-50 contra las tropas ecuatorianas invasoras. Así se convirtió en nuestro un héroe nacional. Por ese motivo el traslado de sus restos mortales fue un acto simbólico de gran envergadura; un gesto de real reconocimiento institucional a la figura del militar que demostró un acendrado heroísmo y dignidad en el combate.

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