Sentir que no somos merecedores trae diversas consecuencias para nuestra salud mental, haciendo que tomemos actitudes dañinas de forma inconsciente.
Sentir que no somos merecedores trae diversas consecuencias para nuestra salud mental, haciendo que tomemos actitudes dañinas de forma inconsciente.
Por Laura Espinoza Busato

Una persona decide recoger a un perro de la calle, el perro no se pone a pensar si es que merece todo lo que le ha pasado, no se pregunta por qué tiene comida, un techo y cariño, simplemente está feliz por lo que ha sucedido y agradece dando el mismo cariño que le dan. Este ejemplo solo puede significar cómo algunas veces no nos sentimos merecedores de lo que nos dan o tenemos.

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