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Foto del autor: Inés Temple

Todos los trabajos son temporales

Nadie ni nada puede garantizarnos un trabajo seguro ni mucho menos uno para toda la vida. El trabajo nos define, permite saber quiénes somos y nos da una sensación de pertenencia y seguridad a la que nos acostumbramos con facilidad. Esa situación, sin embargo, puede cambiar en cualquier momento, de imprevisto y por razones que muchas veces no tienen nada que ver con nuestra lealtad o ‘performance’.

Y cuando lo perdemos, el impacto puede inducirnos a cometer errores que nos terminan alejando del mercado laboral:Primer error: Viajar o tomarse un “descanso”. Cuando vivimos cambios importantes quedamos emocionalmente agotados y queremos alejarnos. Esto es normal, pero ese no es el momento para gastar tiempo y dinero en viajes o vacaciones. Es peligroso desenfocarse y alejarse del mercado laboral cuando la tarea principal es conseguir un nuevo empleo. Además, “escapar” no cura: uno se lleva su pena o rabia a donde vaya.

Segundo: Optar por el primer negocio que nos proponen parientes o amigos sin hacer planes y análisis de negocio previos (el 85% de estos negocios fracasan antes de tres años, arrastrando consigo el patrimonio familiar). La opción empresarial es comúnmente una reacción emocional al temor de no volver a trabajar.

Tercero: No hacer un flujo de caja familiar para los siguientes meses y caer en extremos: gastar en una TV de pantalla plana o en juguetes caros para demostrar que seguimos siendo los proveedores o, por el contrario, establecer una “economía de guerra”, que no hace sino incrementar la tensión y la angustia en la familia.

Cuarto: Hablar mal de la antigua empresa o del ex jefe. Reacción natural que pretende comunicar: “Yo estoy bien, son ellos los que están mal”, pero que daña nuestra imagen y futuro seriamente. Nadie quiere vincularse o contratar a alguien desleal, resentido, negativo o amargado. Nadie apuesta por la “víctima” ni por el perdedor.

Quinto: Salir al mercado sin un plan o estrategia. La oportunidad no le toca la puerta de nadie, pero tampoco hay que repartir currículos por calles y plazas sin una estrategia clara. Jamás pida trabajo a sus amigos, pero tampoco los evite. Eso sí, explique con sencillez y objetividad su situación. Cuando su plan y su posicionamiento estén listos, sus amigos serán contactos invalorables.

Sexto: Ocultar sus sentimientos a su pareja. Todos necesitamos el apoyo de quienes nos quieren bien, y ellos querrán ayudar: comparta honesta y abiertamente sus sentimientos, pero no descargue en ellos sus frustraciones y cólera.

Séptimo: Perder la fe y caer en el desánimo. Estar sin trabajo NO es señal de fracaso ni razón para avergonzarse o evitar a los amigos, es un momento que todos tendremos que enfrentar tarde o temprano y más de una vez, probablemente. Lo importante es recordar que como toda etapa tiene un comienzo y un final.

Hay que seguir tratando aunque tome mucho más tiempo del esperado. No hay que tirar la toalla jamás ni olvidarnos de pedirle a Dios que nos ayude, pues ¡Dios también ayuda a conseguir trabajo!