Así seas poeta
Raíz que brota de los ojos como una ceniza
me extraña el pan dorado del marco.
Por segunda y tercera vez se cierran los espejos.
Marinero en Stabergersee que no fue,
vidrios rotos
refulgiendo al sol como un astro fugaz.
Mañana rota.
Yerma.
Mañana rota.
Muerte en el abrazo roto
de los otros
que son siempre los otros
y que lo ignoran
y que son hombres rotos
que habitan pueblos rotos.
También los muros se rompen.
Adioses rotos sobre las mañanas rotas.
Caribdis, rayos de sol volcados en la marea.
Cuadro final y roto al fondo de su cocina,
cuando hiede el pedestal de los tubérculos
sobre una canasta de paja.
Padre, hoy he descubierto la mortalidad.
La neblina cubre
el paso de los espectros,
y yo he ordenado tu casa.
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