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#AppsDeTaxi: una actualización [y casi un versus]

En este espacio he dedicado varios posts a este nuevo tipo de negocio, basado en soluciones tecnológicas, que han revolucionado el transporte en todo el mundo. En el Perú hemos pasado la etapa del descubrimiento; luego experimentamos la adecuación del usuario, para llegar a la de la "viveza" de algunos conductores y ahora varias novedades en cuanto a las empresas. ¿Habremos llegado a la madurez de este tipo de servicios? A continuación mi opinión sobre cómo me ha ido con algunos de estos servicios. (Foto: El Comercio)

Ha pasado ya un buen tiempo desde que empecé a dedicar posts en este espacio al tema de las aplicaciones de taxi. Sigo opinando que el mercado peruano es ideal para el desarrollo de este tipo de negocios, ya que ante la falta de orden por parte de la autoridad, son estas empresas las que pueden brindar algo de formalidad al servicio. Sin embargo, los primeros problemas de seguridad pusieron en evidencia algunos vacíos en este formato de negocio. Cuando pensé que estábamos en un momento donde todos habíamos entendido los beneficios del servicio, algunos conductores empezaron a “sacar ventaja” del modelo y empezaron a pervertirlo.

Antes de caer en malos entendidos, con esto último me refiero -principalmente- a conductores que trabajan con dos o tres aplicaciones al mismo tiempo; que inventan excusas para no usar la aplicación y cobrar por fuera; entre otras muchas “criolladas“.

Pues bien. Seguramente, así como yo, tú también has estado usando mucho las aplicaciones disponibles en el Perú. A continuación voy a compartir contigo mis opiniones personales de las que he estado usando en las últimas semanas.

UBER: esta es la más conocida en el mundo y la que empezó todo esta revolución en la manera de transportarnos por la ciudad. ¿Qué he notado? Que en estos momentos tiene una de las tarifas más atractivas del mercado. Además, que ha aumentado considerablemente la cantidad de unidades disponibles. Cuando recién llegó la aplicación, uno de mis principales reclamos era la falta de suficientes vehículos. Hoy es mucho más sencillo encontrar un carro virtualmente en cualquier lugar y en cualquier momento. En estos momentos, es mi primera opción cuando requiero un transporte y no puedo tomarlo de la calle. Sin embargo, pareciera que los requisitos mínimos para admitir a los nuevos vehículos se hubiera relajado: me ha tocado subir a autos no muy bien cuidados, con distintivos de taxis de la calle y hasta con conductores que, al parecer, tienen ganas de conseguir dinero trabajando lo menos posible. Un ejemplo de eso me sucedió este fin de semana: me aceptaron un servicio, el vehículo llegó y lo vi afuera de la casa en la que estaba. Me llamó pero yo no tenía el celular a la mano (dejó timbrar 24 segundos), pero igual ya iba saliendo. En todo este trámite pasaron dos minutos. Mientras abría la reja de la calle, vi como el vehículo se iba y me cancelaban la carrera. ¿La razón? Nunca la supe. De amigos cercanos he escuchado situaciones similares, con cancelaciones sin motivo aparente, además de la percepción de que el nivel del servicio “ha disminuido”. Espero que sea solo una percepción y que la empresa haga algo para cambiarlo.

CABIFY: en mi experiencia, se trata de un servicio que -en líneas generales- ha mantenido el nivel ofrecido desde que apareció en el mercado local. ¿Qué tiene a favor? La mayoría de conductores entienden la naturaleza del servicio, los vehículos que utilizan están en muy buenas condiciones y, cuando requiero hacer una reserva, es mi primera opción. ¿Qué tiene en contra? Sus tarifas son un poco más altas que el promedio de servicios similares (sin embargo, estoy dispuesto a pagarlas cuando hace falta porque me doy cuenta que es una tarifa que se relaciona directamente con el servicio recibido) y el tema de las preferencias de usuario (indicar si quieres que te abran la puerta, qué estación escuchar, si quieres aire acondicionado, etc.) cada vez es menos tomado en cuenta por los conductores. Pese a todo, esta empresa tampoco se salva de conductores que quieren pasarse de “vivos”. Como cobra por tiempo de espera, algunos aún no han llegado al lugar de recojo y ya pusieron a andar el “taxímetro”. En una ocasión, un conductor me llamó para decirme (luego de pasar por delante de la casa en la que debía recogerme) que se había equivocado de numeración y que iba a dar la vuelta, que por favor lo espere. Claro, lo esperé, pero cuando llegué a casa me di cuenta que había un recargo en la tarifa final porque había marcado que estaba en el punto de recojo justo antes de dar toda la vuelta. Aquí creo que la empresa debe trabajar más en entrenar a sus colaboradores conductores para fortalecer eso que los hace diferentes.

TAXI SATELITAL: hace unos meses asistí al relanzamiento de la marca, con una nueva app incluida. “Nosotros somos una empresa de taxis”, “tenemos toda una flota a su disposición”, “nosotros te damos seguridad”, son las frases con las que hacen hincapié en sus diferenciales. En este caso, yo creo que eso que te hace diferente es lo que, a la vez, te deja en una condición poco privilegiada. ¿Por qué digo esto? Primero, me parece que su aplicación se la hubieran comprado a un tercero, no es muy fluida en su funcionamiento, y su lógica de navegación y uso es un tanto complicada. Tanto así que la primera vez que la usé no me había quedado en claro si es que el servicio solicitado estaba aceptado. Al intentar ver el estado de mi servicio, automáticamente se ordenó otro y tenía dos vehículos yendo hacia donde yo estaba. Felizmente que uno de los conductores llamó y pude cancelarlo. Sin embargo, me parece que tener esta flota fija y la necesidad de seguir atendiendo a través de su canal tradicional, hacen que sea muy complicado conseguir una unidad en cualquier momento y, sobre todo, que esté razonablemente cerca cuando se le necesita. Como termino frustrado al usar la aplicación, me provoca llamar a la central y hacer una reserva de servicio de la manera tradicional. Me parece que en este caso, la idea de modernizarse con una aplicación es muy buena, pero si no se adapta el funcionamiento del servicio a las necesidades de los nuevos usuarios. Sin dudas, una tarea muy compleja.

TAXIBEAT: en estos momentos, todo el mundo habla de esta empresa. Y no solo por el poderoso boca a boca que ha generado (y que es sumamente valioso en este tipo de emprendimientos), sino también por la cantidad de dinero invertido en publicidad en línea. Pero eso no es todo. La empresa acaba de ser adquirida por otra (principalmente por los buenos resultados que está teniendo en Grecia y en nuestro país) y veremos si esto se traduce en beneficios para los usuarios. ¿Mi experiencia? No es mucha. Hace ya muchos meses atrás la usé, pero cuando cambié de teléfono me pidió solicitar otro código de activación de la app. Este número nunca me llegó y dejé a TaxiBeat de lado. Prometo empezar a usarla darles una actualización de cómo me va con el servicio.

EASY TAXI: esta es otra empresa que ya no uso tanto como antes. Pero principalmente es porque me da la impresión de que ya no tiene tantos conductores disponibles. Les aseguro que en la mayoría de las veces en que me he terminado yendo con los servicios de otra app fue porque en un intento previo no encontré vehículos disponibles con Easy Taxi. Sin embargo, para efectos de esta evaluación nada científica también me comprometo a intentar usarla nuevamente en los próximos días para contarles qué tal.

Y ahora, cuéntame ¿qué tal te ha ido usando apps de taxis? ¿Cuál es tu preferida y por qué?

 

 

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