Un malentendido

Cuando uno está fuera del país, los usos y costumbres – como es natural- son distintos a los que habitualmente tenemos, y del mismo modo, los significados de las palabras varían y pueden llevarnos a cometer equivocaciones.
Quiero contarles que el ser peruano me jugó una divertida pasada, por eso voy a compartir con ustedes algo personal que me pasó cuando conocí en Los Angeles (Estados Unidos) a la que luego sería mi esposa. Semanas antes me había comprado un carro Daewoo Leganza del año 2000, de esos que tienen una pinta genial y parecen un híbrido entre BMW y Jaguar y que pasados seis años puedes vender apenas en $2000 (o tal vez ni eso).
Eran las 8 de la noche y subió al auto el papá de la que más tarde sería mi esposa, un señor observador como él solo que se sentó al lado del piloto, mientras que en el asiento posterior se situó su hija. Nuestra primera conversación fue algo trivial pero con cierta dosis de interrogatorio por parte de ambos:
¿De qué país eres?
De Perú
¿Cuándo llegaste?
Hace un año. Acabo de mudarme de San Francisco.
Yo trataba de dar la mejor impresión y modulaba mi voz al estilo de Iván Márquez, hasta que por el retrovisor pude ver una mirada de complicidad acompañada de una pequeña sonrisa de esas que te hacen volar por el mundo. De pronto mi alucinante vuelo imaginario se vio obligado a hacer un aterrizaje forzoso, a mi nave se le malograron los motores y terminé chocando violentamente contra el piso. Rodolfo – mi futuro suegro- había cortado abruptamente mi viaje imaginario al contarme que el novio de su hija también era de Perú.
¿Tiene novio?, ¡no puede ser! si al menos hubiera sido solo un enamorado. Yo que en ese momento viajaba por los anillos de la Divina Comedia conversando cara a cara con Dante Alighieri, tuve que regresar bruscamente al mundo real. Hice como si no hubiera escuchado nada, pero la verdad es que por dentro me planteaba serias conjeturas: el decir que alguien tiene un novio implica que ya están comprometidos, que ya hay fecha para la boda y que ya tienen anillo de compromiso.
¿Cómo sería ese desgraciado y dónde lo habría conocido? Esas preguntas ocuparon mi cabeza en el resto de la ruta, del resto del viaje ya ni me acuerdo. Me despertó la voz grave de su papá: voltea a la izquierda por Fairfax y luego a la derecha por La Ciénaga. Llegamos al destino final y nos despedimos. Lo último que me dijo ella fue la manera en que podía regresar a mi casa.
Al día siguiente tendría que volver a verla en el trabajo. Ella estaba en el turno matutino y no sé por qué (tal vez fue mi subconsciente) fui más temprano hasta allá- Subí el ascensor, entré a la oficina (un espacio amplísimo para más de 100 personas) y mirando frenéticamente para la izquierda y la derecha, acabé topándome con el gordo bonachón de mi manager.
Logré verla a lo lejos, vestida con un pantalón gris y un polo, Me acordé de los consejos de mi hermano Luis (quien alguna vez me dijo que si me gustaba alguien tendría que propiciar un encuentro que pareciera casual) y empecé a acercarme con la idea de hacer contacto visual. Me acerqué a saludarla y luego fui a encender mi PC, y a la vez la invité a sentarse cerca de mi escritorio para enseñarle unos tips de cómo hacer el trabajo. Casi a la hora de salida se acercó para despedirse y terminamos enfrascados en una conversación de casi una hora.
Ya para la primera cita, 16 días después, me había explicado eso del novio y pude enterarme que en su país a los enamorados se les llama novios y que ello no implica estar comprometidos, sino simplemente un “dating” en Estados Unidos. Así fue que el ser peruano me jugó una divertida pasada. Creo que somos el único país en el que llamamos enamorada a la novia, porque he conocido gente de varios lugares y nunca nadie usa esa palabra.
Para terminar, quiero contarles que ya estamos juntos cuatro años, que ya tenemos un bebé y que le estamos enseñando que a la casaca se le conoce también como chumpa, que tacuche es igual a terno, que biberón es pacha y que el cebiche en algunos países se come con tomate (¿whaaaat?) … y lo mejor de todo, es que pensamos regresar a Perú.
¿Les paso alguna vez? A veces lo que en Perú tiene un significado, en otros países tiene otro.
Carlos LDG

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