Un peruano con Factor X

Desde hace buenos años, aquí, en España, los programas concurso tipo reality están en el pico más alto. Sobre todo si el formato de estos programas tiene que ver con la música y el baile tipo “Mira quién baila” o el desaparecido y exitoso “Operación Triunfo” (de donde saliera una gama de cantantes tipo Bisbal, que dan la hora entre adolescentes y mayorcitas) hasta el último que acaba de emitir Cuatro, denominado “Factor X”.
Con un formato muy parecido al “Latin American Idol”, que emitiera por cable Sony Entertainment Television en Perú, este programa de tele segurísimo que hubiera pasado como uno más para los compatriotas aquí afincados si no fuera porque entre sus concursantes finalistas estuviera Walter, un joven peruano que dio la talla y estuvo cerquita de alcanzar la gloria.
Este peruano admirador de las letras de Gian Marco, no tenía planeado presentarse al casting que hizo Cuatro por todo el país, pero sus padres y principalmente sus amigos, conocedores de su voz y sus sueños de ser cantante, le convencieron de lo contrario. Y tras varias rondas eliminatorias ante un jurado bastante exigente y que no aguantó pulgas, Walter llegó hasta la etapa final: el concurso en vivo y en directo y para televisión nacional que se emitió durante varios lunes en horario estelar.
Ya subido sobre la grupa del concurso, Walter fue, semana a semana, haciéndose presente y un poquito más famoso en los escenarios de Cuatro para darle rienda suelta a esa voz grave, de cantante romántico y dedicado. Y su rostro y su nombre comenzaron a hacerse más conocidos por toda España. Afiches suyos se podían ver pegados en las calles pidiendo votos vía mensaje de texto. Y en Internet se podía hallar fondos de escritorio, entrevistas, videos y todo lo que supone el público camino de un artista.
Después de pasar casting a cientos de miles de concursantes en todo el país, a la etapa final sólo llegaron 12, divididos en tres categorías. Cuatro en Grupos vocales y cuatro Solistas mayores de 25 años. Walter, de tan sólo 20 años, fue uno de los cuatro Solistas menores de 25 años. Cada lunes, tuvo que enfrentarse al escenario y las cámaras de TV para responder con su voz y no ser eliminado. En la cuerda floja estuvo un par de veces y fue salvado por el jurado. Y así hasta la gran final, a donde, tras semanas de altas tensiones, nervios y mucho trabajo, llegaron tan solo 4.
Este estudiante de Derecho, radicado en Lanzarote (Canarias), tenía las cosas claras. Su sueño de grabar un disco y comenzar una carrera musical estaba al alcance de la mano. Como si fuera un karma eso que la gente siempre toma partido por los más pequeños, a la gran final llegaron, junto a Walter, sus compañeros de grupo, la pequeña Angy, de 17 años, y la talentosa María de 18, que además del Grupo vocal United, se convirtieron en sus últimos rivales. Había llegado el momento final.
Si bien Walter no guarda la figura ni el porte de un cantante que aloca y desespera a las chiquillas, su voz es capaz de romper corazones, como cuando, en una de las galas anteriores a la final, sin saber si sería la última por eso de las eliminaciones vía sms, se le ocurrió hacerle un homenaje a los que dejan su país por mejores oportunidades. Con la canción “América” de Nino Bravo, sus padres peruanos, en las gradas, no pudieron aguantar las lágrimas. Se iba convirtiendo en candidato fijo para la final.
Sin embargo, la batalla fue dura y el buen desempeño de sus compañeros no le ponía el camino nada fácil. Enamorado desde hace más de un año, fue importante que al desenlace viajara su novia desde Canarias. Y dio todo. Cantó como nunca, pero al final debió conformarse con un meritorio tercer lugar. Desde “el podio” lanzó palabras de agradecimiento y satisfacción por el esfuerzo y el aprendizaje. No llevarse el primer lugar tal vez hizo que por su mente se le cruzara la idea de volver a la universidad, retomar los estudios de Derecho. María se había hecho del primer puesto y por lo tanto con su sueño: grabar un disco con la Sony-BMG.
La sorpresa se la llevaría más tarde, cuando ya fuera de cámaras le anunciaron que junto a Angy -que ocupó el segundo lugar- también grabarían sus respectivos discos. Ahí la recompensa: su carrera musical no había terminado con el concurso. Y este mes de agosto le habrá servido para descansar porque desde setiembre se tendrá que poner las pilas en lo que será su primer lanzamiento como cantante profesional.
La alegría fue desbordante. Estaba al otro día en las páginas de los diarios. “Estoy feliz. No lo podía creer”, dijo apenas se enteró. Tiene planeado grabar un disco de baladas con algunos temas movidos y, por qué no, algún día dar un concierto en el Perú. Así de contento está Walter, el concursante peruano que se ganó los corazones españoles.
Jesús Risco Rojas
España

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