¿Cisticercosis, triquina?, ¿qué es eso?

No hace mucho conversaba con un tío mío que me preguntaba qué era lo que estaba haciendo en Australia. Él ya sabía que estaba haciendo un doctorado, sin embargo, tenía la duda de cuál era el tema específico. Me dijo “sobrino, ¿en qué trabajas allá?¿qué animales estás viendo?”. Yo le respondí: “estoy trabajando con chanchos (cerdos), estamos haciendo pruebas con una vacuna para combatir una enfermedad que se transmite del cerdo al hombre y que se llama cisticercosis”.
Hasta ese momento, mi tío todavía no terminaba de entender lo que hago aquí, así que le expliqué que el hombre se enferma por consumir carne de cerdo infestada con el parásito, a lo que él, muy emocionado, me dijo “¿es la triquina, verdad?”. Yo le dije que son parecidas, pero no iguales (por alguna extraña razón, en Perú no se reportan casos de triquinosis, pero sí de cisticercosis). Finalmente, mi tío comprendió a lo que me refería, aunque en la escuela de veterinaria uno puede tardar en entender un par de semanas (en algunos casos nunca lo entiendes) cómo es el ciclo de vida del parásito y cómo se infectan los cerdos y la gente.
Este es solo un ejemplo de cómo la gente en el Perú, en su mayoría, tiene la idea pero desconoce los detalles acerca de esta enfermedad llamada cisticercosis, que afecta tanto a cerdos como a humanos. En el caso del hombre, si el parásito se aloja en el cerebro, la enfermedad se denomina neurocisticercosis.
Ahora ¿cómo se infecta el cerdo y cómo nos infectamos nosotros?. Pues bien, los humanos nos infectamos al comer carne de cerdo infectada con el parásito, comiendo por ejemplo, chicharrón no del todo cocido. Los parásitos (cisticercos) lucen como pequeños quistes de aproximadamente 1 centímetro de diámetro infiltrados en la carne, por lo que es muy fácil ingerirlos sin darnos cuenta, además si el chicharrón está en su punto, uno no va a estar fiscalizando cada mordisco. Cada uno de esos quistecitos va al intestino y ahí tiene la capacidad de desarrollar una tenia, que en este caso se llama Taenia solium (sí, la muy conocida “solitaria”). Esta tenia produce huevos muy pequeñitos, microscópicos, que se eliminan por las heces del humano y contaminan el ambiente. Como a los cerdos de vida libre (semi-silvestre) les gusta consumir todo lo que encuentran a su paso, incluyendo heces humanas, se infectan con estos huevos, desarrollan los quistes, llamados cisticercos y así se repite otra vez el ciclo.
Hasta aquí todo bien, ¿verdad?, pero la cosa se complica un poco, ya que les mencioné anteriormente, que el humano también sufre de cisticercosis. ¿Cómo así nos infectamos nosotros? Imaginemos que yo tengo mi Taenia solium (solitaria), en el intestino, voy al baño y después no me lavo las manos, lo cual hace muy probable que los huevitos microscópicos de mi tenia se hayan quedado adheridos en alguna parte a la palma de mi mano. Ahora, si por ejemplo yo cocino o preparo alimentos, voy a contaminar con los huevos todo lo que toque y la gente que consume esos alimentos se infectará y desarrollará el cisticerco en su organismo. Lo peor de todo es que este bichito tiene predilección para ir e instalarse en el cerebro, produciendo en muchos de los casos, serios problemas a la gente, como migrañas, convulsiones, epilepsia y otros problemas neurológicos y/o mentales.
¿Qué tan importante es conocer acerca de esta enfermedad? Digamos que aproximadamente 2.5 millones de personas están infectados con la Taenia solium y más de 20 millones están infectados con los cisticercos de esta misma tenia. Además, la mayoría de personas afectadas se encuentran en países en vías de desarrollo, como el nuestro. Es interesante mencionar que a pesar de que por muchos años han existido diversos medios de control (educación, mejores prácticas sanitarias, tratamiento con drogas a los cerdos infectados, entre otros) no se ha podido erradicar esta enfermedad en países como el nuestro. Sin embargo, en países desarrollados, estas medidas funcionaron muy bien, pero debido a las características, socio-económico-culturales de los países en desarrollo, se necesita además otra manera de atacar la enfermedad, como vacunación.
Así es como regreso a lo que estoy haciendo por Australia. Hace aproximadamente veinte años, un grupo de investigadores en Australia desarrolló una vacuna contra un primo hermano de la T. solium, una tenia llamada Taenia ovis, que afecta a las ovejas, pero no al hombre. Aplicando prácticamente la misma metodología, hace diez años se desarrolló una vacuna contra la T. solium para prevenir la infección del cerdo. La vacuna demostró ser muy buena, alcanzando niveles de protección de 99 a 100% en experimentos hechos en Perú, Camerún y México, por lo que se pensó que el uso de esta vacuna sería muy buena medida de control en los países en vías de desarrollo.
Para no aburrirlos más, yo llegué por aquí para tratar de mejorar la eficacia de la vacuna y con la información obtenida, hacer un experimento de campo, vacunando muchos chanchitos en alguna parte del Perú donde la enfermedad ocurre. El lugar y la fecha no están del todo definidas, pero se acercan los días para regresar a Perú. Probablemente en abril del próximo año, este peruano en el exterior regresará a su tierra a trabajar con esta enfermedad y lo único que espera es que el proyecto camine bien y que la gente brinde su apoyo y colaboración en el campo. ¡Ah! y por supuesto, regresaré también para comerme un rico chicharrón.
Muchos saludos a todos mis compatriotas y lamento haberlos complicado con tanto rollo acerca de esta enfermedad.
César Jayashi, Australia
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