Inmigrantes en Nueva York

Yo era una adicta a “Sex and the city”, una serie que se desarrolla en la magnifica ciudad de Nueva York, la ciudad del glamour, de las tiendas de los grandes diseñadores, de los mejores restaurantes del mundo…en fin, la ciudad más cosmopolita de Estados Unidos y en la que miles de inmigrantes de todas las nacionalidades viven y mantienen sus respectivas culturas y tradiciones ¿Es cierto todo lo que representan en este programa o tenemos un concepto diferente desde nuestro televisor?
Llegué a Nueva York por 8 días aprovechando mis vacaciones. Siempre quise conocer esta ciudad, pasear por la 5th Avenue, ir al puente de Brooklyn, a la Estatua de la Libertad, caminar por Times Square, visitar los museos de renombre y vivir por primera vez la experiencia de estar en un lugar con miles de culturas en una. Me gustaría contar en este relato lo mucho que me gustó la ciudad, pero prefiero ser honesta y decir la verdad desde mi punto de vista.
¿Es cosmopolita? Lo es hasta un cierto punto, Hay personas de todos los países y razas del mundo. No sé por qué a alguien le gustaría vivir en Nueva York, no es la ciudad donde todos viven felices y contentos y nadie te dice nada por tu color de piel raza o cultura. En realidad es la ciudad donde, efectivamente, todos viven y contentos… pero en sectores: los latinos con los latinos, los árabes con los árabes, los chinos con los chinos y los negros con los negros. Nueva York es una ciudad desordenada, sucia, llena de tráfico y de gente corriendo de un lado a otro sin pedirte permiso.
Nueva York tiene alrededor de doce barrios y si eres turista todos te dicen que solo vayas a Manhattan, pero yo sí quise ver el resto y, gracias a la ayuda de mi guía Bárbara, una mexicana que llegó buscando el sueño americano, puedo decir que estuve en barrios a los que uno en condición de turista no iría.
Bárbara comparte departamento con 5 chicos gays en una zona de Harlem conocida por ser peligrosa y habitada únicamente por negros. Vivir en NY es caro, por eso no le quedó más remedio que alquilar un espacio en Harlem. Ella me contó que los habitantes de su barrio son muy peligrosos si es que te metes con ellos. “Con ellos no se juega”, me decía, y lo comprobé. Un día me dirigía a su casa y en el camino me dio hambre, por lo que antes de visitarla pasé por un McDonalds que está cerca de donde vive. Todos los comensales y trabajadores eran afroamericanos y al entrar me vieron de pies a cabeza como si fuera un bicho raro. Jamás me había sentido así. El cajero me preguntó qué quería pedir y de muy mala gana y con un inglés rapidísimo, y cuando me entregaron mi orden lo hicieron con la peor voluntad del mundo. Yo no sabía si había hecho algo que los pudiera haber ofendido, pero luego Bárbara me contó que no les gustaba ver gente de otra raza.
Al día siguiente Bárbara me llevó al Bronx, un barrio sucio todas, con maleantes, fumones y paredes pintadas con grafittis Luego fuimos a Portchester, un lugar conocido por ser habitado por los latinos e igual de sucio que los barrios que había visitado antes. Es en Portchester donde viven muchos de nuestros compatriotas, la mayoría alquila una casa de varios pisos y entre 20 la habitan para cubrir la mensualidad. También fui a un restaurante peruano, y una compatriota que estaba de ilegal me contó que le gustaría mudarse de barrio ya que si seguía viviendo en Portchester sus hijos probablemente irían a la escuela con niños de Harlem y el Bronx, ya que la educación es sectorizada. Ella justificaba su preocupación diciendo que muchos de esos niños vienen de familias en las que la violencia es el pan de cada día y no serían buen ejemplo para sus pequeños hijos.
Posteriormente fuimos al famoso Chinatown, donde está la colonia china. Es toda una avenida llena de productos de contrabando y en la que puedes comprar por 40 dólares una cartera Gucci que en una tienda vale 200 dólares También hay ambulantes en las calles ofreciendo productos de contrabando, aunque de vez en cuando llega la batida y les quita la mercadería. El barrio chino no era nada de lo que yo me imaginaba, era más bien una avenida con negocios de contrabando. También está Little Italy, aunque de ese lugar no hablo porque aparte de 10 restaurantes no hay más por ver. Seguimos caminando y llegamos a una avenida con hartos locales de venta de electrodomésticos nuevos y usados, cuyos dueños y trabajadores son en su mayoría hindúes.
Ya en el final de mi estadía en Nueva York se desató una fuerte lluvia, por lo que le pregunté a Bárbara qué tal es el clima allá, a lo que me respondió que el invierno es muy frío, cae nieve y las pistas se llenan con trozos de hielo, lo que ocasiona muchos accidentes. Así terminó esta aventura. Espero que algún día Bárbara pueda vivir en otra ciudad, a los latinos del Portchester les deseo buena suerte en su desafío de sobrevivir en esa ciudad donde no se vive… se sobrevive. Personalmente, no sé en que momento me dejé lavar el cerebro al punto que llegue amar esta ciudad.
Glenny Palomino, Estados Unidos
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