Las casacas peruanas viajeras
En medio de su recorrido por algunas ciudades de China y Estados Unidos, uno de nuestros lectores llamó la atención de diversas personas gracias a su casaca con los colores del Perú.
Soy un peruano común y corriente, con sueños, ambiciones, fanatismos y ocurrencias. Una ocurrencia (que para mí es fanatismo puro) es que “I am an Adidas fan”. Si hubiera un terno marca Adidas, sería el primero en comprármelo. Otra ocurrencia (que para mí también es fanatismo), es que adoro al Perú, mi patria. Otros fanatismos que tengo es que soy salsero y pelotero. Me encanta el fútbol y todo lo que hay alrededor de él.
Mi papá, debido su trabajo, viaja mucho, y cuando yo era chiquito, siempre esperaba, como era costumbre, que abra la maleta, ya que siempre nos traía regalos. Siempre había dentro de su maleta alguna prenda Adidas, ya sean buzos, polos, shorts, zapatillas, chimpunes, etc.
Las 3 rayas se quedaron perennes en mi cabeza y en el corazón, y también el logotipo antiguo de Adidas, que era en forma de trébol…. me encanta.
Hace unos 6 años, vi a Claudio Pizarro en una de las tantas veces que venía de Alemania a jugar por la selección, con una casaca de Perú, modelo retro del mundial de Argentina 78, marca Adidas Originals (división de Adidas de moda retro con el logotipo de trébol). Apenas la vi, moví cielo y tierra para conseguirla. Al mes, ya tenía mi casaca de Perú, era alucinante.
Después de esa casaca, me he comprado 2 casacas más y un polo, y le compré a mi enamorada una casaca en versión para mujer. En la casaca de mujer tuve que pagar sobreprecio, y logré conseguirla en una web de Canadá y pidiendo algunos favores. La casaca demoró unos 3 meses en llegar a Lima. Es increíble que casacas que eran ‘Made in Turkey’ y ‘Made in Vietnam’ y tenían bordado el escudo patrio y la insignia de la Federación Peruana de Futbol, las haya comprado por Internet en EE.UU. y Canadá y que no las vendan en Perú. Cosas de la globalización.
He llevado estas prendas a varias partes del mundo: Nueva York, Frankfurt, Miami, Dubái, Barcelona, Puerto Rico, Bogotá, París, Shangái, Madrid, Venecia, Milán, Las Vegas, Minneapolis y Andorra. Y en algunos lugares he tenido anécdotas que paso a contar.
En el 2006 hice un viaje de vacaciones a Miami y Nueva York. En Miami, con un amigo, nos fuimos a pasear por South Beach, pero antes comimos en el Hooters de Coconut Grove. Caminando por Ocean Dr. nos metimos a un sitio cubano del que no recuerdo el nombre. Hacia algo de viento en Miami, así que me puse mi casaca. Subimos al segundo piso a tomarnos unas cervezas, y mirando el show desde un balcón, vi a un chico, chato y con el pelo parado, que llegaba y se tomaba fotos con todo el mundo. Cuando lo vi le dije a mi amigo “te apuesto que es peruano”. Era bien chistoso porque se tomaba fotos con todo el mundo, como si él fuera Mickey Mouse caminando en Disney World.
Me fui al baño y cuando salí me lo crucé en la puerta y me comenzó a decir en inglés que amaba mi casaca y que le diga dónde me la compré. Le dije “huev… yo también soy peruano, así que háblame en castellano”. Era arequipeño el chato. Le dije que en la web de Adidas, pero que la había chequeado la semana anterior y el producto estaba descontinuado. Me dijo “te la compro, te doy $200”. Le dije que no. “Te doy $300”, le dije nuevamente que no. A mi me había costado $80, más $15 del envío a Lima desde EE.UU. No la iba a vender por nada del mundo, era mi casaca… además, quién me aseguraba que la iba a volver a conseguir. Al rato me crucé a su hermana y fue el mismo tema, porque quería regalársela a su hermano… pero no atraqué por nada. Lo más curioso es que a la semana siguiente me encontré al chato en un bar de Manhattan, en el barrio de Chelsea. Según mi prima, que vive allá, eso sucede en NY una vez en un millón.

Me puse mi otra casaca en un viaje posterior para pasear por NY, mi ciudad favorita. Estaba yo en la 57 con la 5ta viendo las maravillosas vitrinas de las tiendas cuando vi la tiendaza de Nike, que le llaman Nike Town. Me recorrí con paciencia los 6 pisos, era víspera del mundial, así que la decoración relacionada al mundial, era magnífica. Yo daba la contra con mi casaca de Perú (que no iba al mundial), marca Adidas, en el Nike Town de New York City. En el quinto piso, una chica que estaba con su esposo gringo, me preguntó cuánto costaba mi casaca y en que piso la había conseguido. Le respondí: “la compré por Internet, y es marca Adidas, no Nike”. Obviamente, por el dejo, la despistada era peruana. A los 20 minutos llegó mi prima para encontrarse conmigo e ir a almorzar. Yo ya le había apostado cuando salí de su casa que cuando me encontrara con ella para almorzar, por lo menos una anécdota relacionada a mi casaca le iba a contar… y así fue. Pero eso no fue todo, nos demoramos 5 minutos en bajar al primer piso por todo el tráfico de gente que había. Mientras tanto, yo le contaba a mi prima la anécdota de la casaca, y cuando estábamos saliendo de la tienda, entraba un grupo de 8 chicos que parecía un grupo de amigos de la universidad o algo así. Entre ellos había un rubiecito que tenía pinta de finlandés y que en mi vida pensé que iba a ser peruano. Apenas me vio, me dijo: “Qué buena casaca causa, de la p… m…”, y siguió con sus amigos viendo la tienda. Esta otra anécdota no necesité contársela a mi prima, ya que ella estaba en mi primera fila.
En otro viaje tuve la oportunidad de irme hasta Shangái, China. Como de costumbre, en mi maleta viajaba por lo menos una de mis casaquitas peruchas. Shangái está cortada en 2 por el río Huang Pu, a un lado está la zona antigua y al frente la zona moderna, donde predomina el distrito de Pudong. En la zona antigua hay un malecón llamado Bund, desde donde puedes ver todo el paisaje del Shangái moderno, es decir, la Oriental Pearl Tower y todos los rascacielos de la ciudad. De noche la vista es espectacular por el juego de luces que se crea. Estaba con mi papá en el Bund, ya que habíamos ido especialmente a tomarnos LA FOTO, incluso habíamos comprado un trípode para que salga una súper fotazo. Un grupo de chicas y chicos estaba como que haciendo cola para tomarse la foto, y de frente me hablaron en castellano para pedirme que les tome la foto con el trípode. Les dije que ya, que no había problema. Cuando se fueron, me dijeron: “¡Qué chévere tu casaca! Pensamos que no íbamos a encontrar sudamericanos aquí. Ojalá hagan casacas de Colombia también.”
He usado mi indumentaria peruana en varios lugares más. Es increíble que haya tenido que buscar por Internet en todo el mundo para comprar las casacas, ya que la única manera de conseguirlas eran bambas en Polvos Azules. Después de tantos años por fin encontré un lugar en Lima, nuevo, que las vende, pero en poca cantidad y de manera muy caleta. Solo les puedo decir que es una nueva franquicia brasileña de artículos deportivos, con decoración futbolera y que queda en San Isidro.
Rubén Berrocal
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