Bailando en el bicentenario al ritmo de la Monumental de Huancayo
Siempre leo este blog desde mi pequeño departamento en Buenos Aires, Argentina, pero nunca me animo a escribir pues veo que las actividades que realizo son el común denominador de lo que le pasa a mucha gente en el exterior. A veces quiero que me suceda una muy buena anécdota con algún personaje porteño, pero hasta ahora no he tenido la oportunidad.

A la gente de mi trabajo y en el estudio siempre le cuento mis experiencias que tuve en las chacras de mi pueblo serrano de Huarochirí, en mis viajes en camión o cuando realizaba el pasteo con animales, aquellas son vivencias que recuerdo con nostalgia y que siempre son bien escuchadas por los amigos argentinos que tengo.
Pero esta vez, en el Bicentenario de Argentina en medio de sus celebraciones viví el momento más emocionante y feliz de mi vida, una sensación que quizá (pienso yo) solo los artistas internacionales cuando sus nombres son ovacionados en el exterior lo sienten.
Por fin tengo una anécdota para contar y no es solo con un personaje, es con todo un pueblo que se paró frente al nombre de Perú, para gritarle su gratitud y reconocimiento a un país que históricamente siempre fue hermano de la Argentina.
Vengo participando con grupos folclóricos peruanos en Buenos Aires desde hace cinco años, con los cuales pude llevar nuestro folclor a lo largo y ancho de la provincia bonaerense, animando eventos como un bautizo hasta festivales de embergadura consular, siempre recibiendo la satisfaccion de un pueblo alegre con la muestra de nuestras danzas de las diferentes regiones del Perú.

Siempre me sentía feliz y satisfecha de dar alegría con mi danza a aquellas personas que se sienten muy lejos de casa y que muy probablemente tarden en vivir esta experiencia desde su lugar de origen. Cada presentación para la colectividad era un cumplido hacia mi posición de bailarina; pero nunca fue tan emotivo como esta última vez donde el gobierno de la ciudad de Buenos Aires convocó a los distintos grupos de danzas folclóricas de la colectividad peruana, y de otras partes, un evento llamado “DESFILE DE LA INTEGRACION” en el cual las diferentes colectividades que a lo largo de la historia llegaron a este país, desfilaron frente a sus autoridades y lucieron sus atuendos más representativos.
Perú no fue la excepción y lo mejor es que pude ser parte de él. Se lució con dos bandas, una formada en Buenos Aires y otra La Monumental de Huancayo que llegó para la ocasión, nuestro desfile arrancó con una mega presentación de decenas de parejas de marinera que bailaron frente al palco de las autoridades argentinas, seguido de largas filas de bailarines de danzas cusqueñas (donde estaba yo); continuando y muy pegado, seguía la banda huancaína invitada, dando ritmo a casi un centenar de danzantes de huaylas, contrapunteando con fuerza frente al palco de honor, finalizamos con un grupo de cusqueños aymaras que finalizaron con tambores y quenas dejando bien en alto el nombre del Perú, que por cierto, no solo nosotros lo dijimos, sino la gente, que participaba y aplaudía.
Nunca en mi vida a pesar de estar vinculada a las artes y las danzas del Perú en el exterior, me sentí tan orgullosa de ser peruana; la ovación de la gente a nuestro paso, gente que no olvida que fuimos a la guerra de Malvinas con ellas, que compartimos a un heróe tan grande para ellos como para nosotros es San Martín, donde se recordó a Chabuca Granda, aplausos a una colectividad que lleva tres décadas de asentamiento en su ciudad, que trabaja, que forma parte importante del nuevo matiz que tiene su país, gente peruana que se hace sentir, que cree y que ayuda a salir adelante a este país y como los mismos ARGENTINOS lo dijeron: ¡PERÚ, VOS TAMBIÉN TE LLAMAS ARGENTINA!!!!.
*HELEN SANCHEZ POMACAJA
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