El día que llovieron mariposas
Una tarde única navegando en el lago Sandoval de Madre de Dios.
El mejor destino para tener una experiencia en selva es Madre de Dios. Su cercanía al Cusco (30 minutos en avión), la oferta de lodges y actividades, y la biodiversidad que ofrece a pesar de la minería informal y la tala ilegal, hace que sea el principal destino turístico amazónico del Perú.
Hay otros lugares que ofrecen experiencias únicas, como los cruceros por Pacaya Samiria en Loreto, el Manu y sus récords mundiales en fauna y flora o la selva central como lugar de fácil accesibilidad para el turismo de Lima.
Madre de Dios toma su nombre por la figura de una virgen que apareció en una empalizada del río. Ha sido tierra de caucheros, buscadores de oro, exploradores y misioneros. En ese departamento viven grupos nativos como los ese ejas, los amarakaeri, los yaminahua, los harakmbut y, en zonas muy aisladas, nativos en aislamiento.
Un tarde, cuando vivía en Madre de Dios en el año 2003, fuimos a navegar al lago Sandoval, un lago al que acuden muchos de los lodges cercanos, a ver aves y lobos de río. Ese día hacía sol y la luna, enorme, salió temprano. En un momento sol y luna se miraban de frente. Mientras la tarde avanzaba y nosotros estábamos en la mitad del lago, empezaron a llover millones de efemérides, pequeñas mariposas cuya vida en la fase voladora dura solamente un día. Ya no nos fijamos ni en los lobos, ni en los shanshos ruidosos y prehistóricos revolotear en los matorrales, ni en las enormes garzas blancas. Tampoco hablábamos. Solamente disfrutábamos de un momento que fue único en mi vida y que no se repitió más, el final de millones mariposas cayendo sobre nosotros mientras la luna se imponía majestuosa y el sol se ocultaba hasta el día siguiente.

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