Los hare krishna viven en Chancay
Un grupo de hare krishnas de diferentes países, tienen su comunidad en una playa bajo las enormes moles de arena de Pasamayo. Un lugar acogedor y buena onda, donde todo respira espiritualidad oriental, comida vegetariana y naturaleza.
He estado varias veces en este lugar. La última fue con mi amigo y fotógrafo Billy Hare, tras pasar varios días por la sierra del norte chico de Lima haciendo una guía para la concesión Norvial. Nos quedamos a dormir para cubrir la información faltante para el libro, y como ya era el final de nuestro viaje decidimos brindar con una botella de vino tinto. Rápidamente se acercó un joven rapado y con túnica naranja para pedirnos, por respeto al cuerpo y a los dioses ya que nos encontrábamos en un lugar sagrado, que no consumiésemos bebidas alcohólicas.
Es el Eco Truly Park, ubicado frente a la playa Chacra y Mar, a la altura del kilómetro 63,5 de la Panamericana Norte. Nos encontrábamos rodeados de trulys, jardines, chacras, árboles y flores. Todo era tranquilidad y buena onda. Los trulys, nos lo explicaron después, son construcciones hechas de barro cuya forma piramidal ayuda a concentrar las energías del Universo. Ante esta afirmación contundente decidimos dormir, por 38 soles la noche, en el truly especial, con el deseo de que esas energías realmente llegasen a nosotros, aunque esto no se asegura en el precio. Esos trulys tienen bases de botellas de colores en sus techos logrando una iluminación especial dentro de ellos. La verdad es que todo tiene algo de psicodélico, siento que me remonto a una colonia hippie de los años 60 donde se vive la paz y el amor.

El joven que no quiso brindar con nosotros nos invita, en cambio, a asistir a una ceremonia nocturna en la que se ofrecen comidas y frutas a un pequeño panteón de dioses que está en el centro de todo el complejo de pirámides de adobe. Participamos con ellos y mientras les escuchamos cantar como en estado de trance hare Krishna, hare Krishna, hare Rama, observo junto a mí a un gato pequeño que me mira extrañado.

Entusiastas con nuestra presencia, nos vuelven a invitar, esta vez a levantarnos a las cuatro de la mañana para meditar, cantar y hacer yoga. Aunque Billy duda, al final ambos, con cortesía, como todo lo que ocurre en este lugar, declinamos la sugerencia. Me voy a descansar. Dormí bien esa noche. Es difícil no dormir bien junto al mar y rodeado de naturaleza. No sé si las energías cósmicas llegaron a mí o no. Al final, la energía, los dioses y la buena onda ante la vida nacen desde las partes más profundas de uno mismo, desde el saber estar bien, conocerse y tener el convencimiento que nada ni nadie pueden tocar lo más sagrado que hay: el propio yo.


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