Caleta Vidal, es caleta
Por un lado, en su valle, se encuentra uno de los focos de civilización del mundo y la ciudad más antigua de América. Su historia ha estado marcada por migrantes chinos y japoneses que trabajaban en las haciendas de caña cuyas construcciones todavía se mantienen en pie. De ese tiempo viene el cementerio de estelas budistas y caracteres japoneses que se sigue usando hoy, y también fue tierra de brujos y curanderos. Me refiero a Supe, ubicado a unos 180 kilómetros al norte de Lima.
También en Supe se encuentra Caleta Vidal, llamada así en honor de un patriota supano que destacó en la guerra del Pacífico, Francisco Vidal. Caleta Vidal, además de ser caleta, es una de las playas más bellas de ese norte chico. Por un lado se alarga hasta perderse de vista. Por el otro, al sur, está protegida de cerros de arena, y barrancos y peñas donde los amantes del cordel van a pescar. Caleta Vidal también tiene un pequeño pueblo de pescadores que dejan sus barcas de colores en la orilla, entre garzas y cormoranes. Me he alojado en la playa y también en Supe Puerto, a poco más de cuatro kilómetros del lugar. He caminado sus acantilados de vértigo y contemplado un atardecer único en el horizonte. Y siempre, como ocurre en el norte, he comido bien entre gente acogedora y apacible.

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