El ecuatoriano Washington Corozo no ha sido solución en el ataque cervecero. (Foto: AFP).
El ecuatoriano Washington Corozo no ha sido solución en el ataque cervecero. (Foto: AFP).
Pedro Canelo

El Río Hablador debe estar haciendo un minuto de silencio. El club del Rímac mostró anoche una versión pálida, debilitada línea por línea. Sin defensas. La goleada 4-0 ante Barcelona de Ecuador dejó en evidencia una acumulación de malas decisiones para afrontar el debut internacional en esta temporada. La Libertadores le está quedando a Sporting Cristal. Demasiada Copa para tanta sed.

¿Cómo se llegó a esta situación crítica en tan poco tiempo? Ya con cabeza fría, pasamos a precisar una cronología de hechos que han llevado a esta situación extrema al cuadro celeste.

-La renovación de Manuel Barreto-

En noviembre del 2019, la directiva entrante en-después de la compra del club por Innova Sports- decidió extenderle el contrato por dos años a Manuel Barreto, quien en ese momento dirigía al equipo bajo el estatus de entrenador interino.

La apuesta fue a la propuesta de juego de Barreto, a su condición de entrenador joven -una tendencia en algunas ligas europeas como la portuguesa- y a una economía del club, que intentaba mantenerse saludable en los próximos años.

La única crítica, de este periodista, a la renovación fue que se hizo antes de la semifinal ante Alianza Lima. Haber perdido la clasificación directa a la fase de grupos de Copa Libertadores, podría haber determinado hacer el esfuerzo económico por incorporar a un técnico con más rodaje internacional. El camino desde las fases previas de Copa a la fase de grupos es un camino que parece corto, pero que, en realidad, para un equipo peruano esa casi eterno.

-El desbalance en algunas líneas-

Lo que no queda claro es qué pasa con Emanuel Herrera. ¿Sigue lesionado? ¿Se ha resentido de una vieja lesión? ¿Cuándo exactamente estará al cien por ciento? Esa distancia al mejor Herrera que tuvo Cristal también es un golpe en La Florida. Emanuel era la gran carta goleadora y sigue lejos de una salud óptima.

Con toda esa información médica, la directiva cervecera puso como opciones de recambio a un jugador Sub 23, como Christopher Olivares, y a Ray Sandoval, repatriado luego de su paso por México.

El mal Preolímpico que ha hecho Olivares va a determinar que el atacante no solo tenga una larga recuperación deportiva sino también anímica. Está lejos aún de ser una respuesta.

Y lo de Sandoval sí podemos enmarcarlo en el rubro de lo impredecible. Aún no se sabe cuánto tardará en recuperarse de una dolencia en la rodilla. Todas las cartas en Guayaquil se jugaron alrededor del ecuatoriano Corozo, quien más tiene condiciones de un segundo delantero. Un acompañante natural que ante el Barcelona padeció de soledad.

-Una defensa sin evolución-

Aquí sí podemos asignarle una responsabilidad directa a Barreto. La defensa mantiene la base del 2019 y no muestra progreso. Sí, también es un deber de los jugadores “matarse” en cada jugada como no ocurrió en los primeros goles de los norteños. Esa indignante desidia sí está al margen de la pizarra del comando técnico, sin embargo, es Barreto quien decide seguir alineando a Johan Madrid, un futbolista con dotes físicos internacionales, pero que tácticamente ha sido un peligro defensivo desde que llegó al club. Solo Mario Salas pudo sumarlo a un mejor funcionamiento.

También fue Barreto quien decidió jugar con cinco atrás en Guayaquil. Tampoco funcionó ese plan. Pasividad, lentitud, marca a distancia y hasta descoordinación por las bandas. Como si hubiera amnesia colectiva de lo ensayado.

-Ubicaciones en el campo-

Partamos de la premisa que Jorge Cazulo se convirtió en ídolo tetracampeón de como volante central. Mordedor, agresivo para quitar la pelota. Incansable y líder. Es difícil de entender cuál es la intención de ubicarlo más adelantado, exponerlo al error y al trajín en su último año como jugador profesional.

La volante propuesta con Távara, Cazulo y Calcaterra no tuvo marca y estuvo lejos de acumular buenas ideas para llegar al área rival. Sporting Cristal lució totalmente desconectado. Sin luces. Con el alma y la estrategia apagados.

La vuelta ante Barcelona de Guayaquil luce más que complicada. Quizá luego de saber el desenlace de esta Fase 2, será posible que tengamos noticias en el Rímac. ¿Habrá respaldo o replanteo? Muy rápido, Cristal se puso en una situación límite. Como club grande debe asumir las conclusiones muy rápido. Lo que dirán las crónicas es que en un estadio Monumental, un febrero del 2020, al Sporting se le vio demasiado chico.

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