Los terribles sucesos acontecidos desde el 7 de octubre, que empezaron con el sorpresivo y coordinado ataque del grupo terrorista Hamas hacia población civil y la posterior respuesta del gobierno israelí hacia la franja de Gaza, nos recuerda que el persistente conflicto entre Palestina e Israel, enraizado en décadas de violentas disputas territoriales y políticas, se ha convertido en un trágico recordatorio de la frágil coexistencia en Oriente Medio. La falta de avances hacia una resolución pacífica no solo viene cobrando miles de vidas en ambos bandos, sino que amenaza en destruir avances, como los acuerdos de Abraham, que buscan restaurar la estabilidad regional ocasionando que el desarrollo y la prosperidad se vean nuevamente obstaculizadas por la continua inestabilidad. Esta nueva crisis demuestra la urgente necesidad de retomar un diálogo constructivo y compromiso genuino para una paz sostenible, pero la forma en cómo se está desarrollando nos muestra lo lejos que estamos de una solución pacífica en esta región siempre convulsa, y los mercados no son ajenos a este tipo de eventos.