Las profesionales de la salud han incrementado su participación en el Estado a raíz de la pandemia. Se espera que la nueva normalidad continúe favoreciendo su participación.  (Foto de ADEK BERRY / AFP).
Las profesionales de la salud han incrementado su participación en el Estado a raíz de la pandemia. Se espera que la nueva normalidad continúe favoreciendo su participación. (Foto de ADEK BERRY / AFP).
Élida Vega Córdova

Se acorta la brecha. A pesar de las diferencias que aún persisten entre los hombres y mujeres que laboran en El estudio de la Autoridad Nacional de Servicio Civil (Servir), evidencia que, las entre ambos grupos continúan reduciéndose.

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Así, en el período 2008–2019, la brecha salarial entre hombres y mujeres disminuyó en 12 puntos porcentuales, al pasar de 24% a 12%, mostrando un avance importante en el cierre de brechas salariales generales por sexo. Y solo en el 2019, la brecha remunerativa agregada por género disminuyó con relación al año anterior de 17% a 12%.

Según se desprende del informe de Servir, en los últimos años, en el servicio civil peruano los hombres han ganado más del 10% por encima de lo que perciben las mujeres. Y, eso se explicaría –en parte– por el todavía limitado y minoritario acceso de las servidoras civiles a las posiciones mejor remuneradas en el Estado, como los cargos de funcionarios y directivos.

Por eso, y a pesar del incremento sustantivo del último año, la presencia de la mujer todavía se sitúa por debajo de la participación de los hombres en puestos directivos. En el 2018, solo tres de cada 10 funcionarios y directivos eran mujeres, y un año después se apreció un incremento significativo al escalar a cuatro de cada 10.

Y aunque parte de las brechas salariales encontrarían explicación en la experiencia laboral, en las horas trabajadas y en el área de residencia, el informe de Servir asegura que una “proporción de la brecha salarial podría tener como causa las diferencias de género”.

EFECTO PANDEMIA

Sobre los efectos que habría tenido la pandemia en la brecha de empleabilidad entre hombres y mujeres en el país (según el INEI, se ha incrementado), Janeyri Boyer Carrera, presidenta ejecutiva de Servir, sostiene que aunque se trata de un efecto que no ha sido considerado en el informe de este año debido a que la evaluación corresponde al 2019, desde el Estado se han preocupado por garantizar la permanencia laboral de los servidores y servidoras públicos.

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“Se hizo con el fin de asegurar la entrega de los servicios públicos a los ciudadanos, especialmente desde la modalidad del trabajo remoto para las funciones que pudieran ajustarse a su aplicación”, afirma.

Explica que tomando en cuenta que la pandemia demandó más personal profesional y asistencial en salud, “sí se produjo un incremento de personal médico, enfermeros, técnicos asistenciales, entre otros, y un gran porcentaje han sido mujeres”.

En ese sentido, se confirma lo que señalado por las anteriores versiones del informe de la “Mujer en el servicio civil peruano”, que ya destacaba que la mayor participación de la mujer en el sector público se encontraba –precisamente– en las carreras especiales como las de salud o educación.

Frente a ese panorama, la funcionaria asegura que aunque es muy pronto para hablar de expectativas, es posible que la presencia de la mujer en el servicio público siga en carrera ascendente.

“Se sabe, por información internacional y evidencia científica, que la crisis tiene un impacto negativo adicional en las mujeres, por ello promovemos el trabajo remoto, con la finalidad de cuidar a los servidores y las servidoras civiles y, a su vez, garantizar que las entidades públicas puedan seguir funcionando y brindando servicios a la ciudadanía”, señala.

EN CRECIMIENTO

Muy a pesar de la brechas, el estudio de Servir destaca que la presencia de la mujer en el sector público continúa creciendo y se aproxima, progresivamente, al porcentaje de los hombres. Actualmente, existen poco más de 1,4 millones de servidores públicos en todo el país, de los cuales 47% son mujeres y 53% varones.

En el período 2004–2019, la presencia de la mujer se incrementó en cuatro puntos porcentuales (pasó de 43% a 47%), mientras que la presencia de los hombres en puestos públicos descendió de 57% a 53% en el mismo período. Eso significa –según Servir– que en el sector público cinco de cada 10 servidores son mujeres, a diferencia del sector privado donde solo tres de cada 10 trabajadores son mujeres.

Por eso, como destacan en Servir, la presencia de la mujer en el sector público para el periodo 2004–2019, ha alcanzado casi la paridad, manteniendo una tasa de crecimiento promedio anual de 2,9%, mientras que los hombres han experimentado un incremento anual de 1,9%

De igual forma, también se ha incrementado el número de mujeres jefas de hogar que laboran en la administración pública de 16% en el 2004 a 25% en el 2019, a diferencia del sector privado formal, en donde se pasó de 13% a 20% en el mismo periodo.

Al respecto, y con la nueva normalidad, Janeyri Boyer refiere que debido a que en el Estado continuarán con el trabajo remoto, también deberán asumir nuevos retos porque de acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso de Tiempo, las mujeres dedican más horas a las labores de trabajo doméstico y al cuidado de familiares, en comparación a los hombres.

“En consecuencia, en el trabajo remoto esta brecha se ha evidenciado, generando que en el caso de las mujeres, a las responsabilidades laborales, se sumen las responsabilidades familiares y de cuidado. Eso podría generar algún impacto en la participación y hasta en la continuidad de las mujeres en el servicio civil”, resalta la presidenta ejecutiva de Servir.

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