Nora Sugobono

Joaquín Sabina cantaba que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver. Sabina puede tener razón sobre muchas cosas con aquella frase, pero no cuando se trata del Juanito. A ese lugar conviene volver una y otra vez -en cuerpo y en alma- y así lo han hecho distintas generaciones de limeños.

Ochenta años han pasado desde que en 1937 Juan Casusol abriera una bodega frente a la plaza de aquel distrito. Había una barra, donde ofrecía –sobre todo– sánguches y pisco; escritores y artistas fueron asiduos visitantes casi desde el inicio, pero no eran los únicos. Casusol también servía comidas, una especie de menú diario adicional a aquello que tenía en pizarra. El cau cau y el ají de gallina –elaborados con esas recetas que solo se transmiten entre los miembros de una familia– abarcaban buena parte de los pedidos. Tras su muerte en 2010, y ya con sus hijos al mando, el Juanito permaneció cerrado tres años. Enero de 2014 marcó un nuevo comienzo.

Todas las sangres Antes de encargarse de la cocina del Juanito, Giannina Paz Casusol había tenido una cebichería en Barranco. Alguna vez quedó como el mejor cebiche de la zona; alguna vez participó en Mistura. La reapertura del local fundado por su abuelo representó para ella la oportunidad de retomar una vieja tradición de taberna: los almuerzos. Su carta incluye platos pensados para satisfacer al abanico de visitantes que el Juanito recibe con frecuencia: desde turistas curiosos por la sazón local, hasta familias domingueras con niños de todas las edades.

Hay novedad, como la causa acebichada hecha con chicharrón de pescado (S/ 24) y la lasaña de carne con champiñones (S/ 25); pero sobre todo hay sabor a casa. Entre ellos, el cau cau picante (S/ 17) y el ají de gallina (S/ 19), que comparten protagonismo con un chicharrón de hueveras fritas con papas doradas y arroz (S/ 19), un soberbio tacu tacu con churrasco y plátano frito (S/ 30) y milanesas de pollo y pescado (S/ 17 y S/ 26, respectivamente). A los sitios donde uno ha sido feliz debe volver. Cuánto, cómo y con quién, dependerá. Pero al Juanito de Barranco se regresa siempre.

Dirección: Avenida Grau 274, Barranco Horarios de almuerzo: Lunes a domingo de 12 m. a 5:30 p.m.

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