Dibujante Mario Molina entrega una de las historietas más potentes y esperadas de los últimos años. "En la cara no", supone uno de los puntos más altos de la historieta peruana contemporánea.  (Foto: Jesús Saucedo Olórtegui /El Comercio)
Dibujante Mario Molina entrega una de las historietas más potentes y esperadas de los últimos años. "En la cara no", supone uno de los puntos más altos de la historieta peruana contemporánea. (Foto: Jesús Saucedo Olórtegui /El Comercio)
Por Enrique Planas

En la mitología que para una generación significó “Risas y salsa”, “En la cara no”, era la solicitud planteada por Avelino (Adolfo Chuiman) a su posible suegro (don Alex Valle) antes que este se abalanzara sobre él como castigo de sus pretensiones para con su hija (Aurora Aranda). La frase significaba aceptar con hidalguía la derrota, la resignación ante el castigo, pero también el reclamo por dejarle margen para recuperarse. Es una versión del “caballero nomás”, el saberse en el suelo pero pedir chepa.

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