En “El paraíso en la otra esquina”, la novela de Mario Vargas Llosa, ella es la gran ausente. Aline Chazal, más tarde Aline Gauguin, es la casi desconocida que vincula dos íconos de la cultura occidental: la pensadora feminista Flora Tristán, su madre, y el pintor Paul Gauguin, su hijo. Nació en 1825 en París y murió en la misma ciudad 44 años después. Fue abusada sexualmente por su padre, el litógrafo André-François Chazal, y cuando su célebre esposa presentó cargos y reclamó la custodia de su hija, él respondió disparándole a quemarropa. Aline escapó de la revolución de París en 1948, embarcándose con su esposo, Clovis Gauguin, hacia Lima. Sin embargo, el joven periodista no sobrevivió la travesía. Con sus pequeños hijos Marie y Paul, ella llegaría viuda a nuestra capital, para radicar cuatro años en medio de la inestabilidad política de la joven república.

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