Entre los Beatles y los Rolling Stones siempre ha existido la pregunta de qué grupo fue más.
Entre los Beatles y los Rolling Stones siempre ha existido la pregunta de qué grupo fue más.

Más de 50 años han pasado y todavía no se resuelve la que quizá sea la pregunta más repetida en la historia de la música popular: Y si no se resuelve es porque no hay respuesta; o mejor, porque no hay respuesta única, definitiva ni irrebatible.

Lo curioso es que la polémica ha vuelto a surgir por parte de sus propios protagonistas. Primero, desde el lado de Paul McCartney, quien declaró hace unos días que “los Beatles eran mejores [que los Stones]”. Una afirmación que, valgan verdades, pertenece a una opinión más amplia: “La cosa es: los Stones son un grupo fantástico. Son una gran banda, son grandiosos. Pero ellos tienen sus raíces en el blues. Cuando escriben, se basan en el blues. Nosotros tenemos más influencias. Keith Richards una vez me dijo: ‘Eres un tipo afortunado, tienes cuatro cantantes en tu banda, nosotros tenemos uno solo’. Hay muchas diferencias”, señaló en el programa radial de Howard Stern.

Y Mick Jagger, líder de los Stones, se apresuró a responderle. “La gran diferencia es, sin embargo, que los Rolling Stones son una banda de grandes conciertos en otras décadas y otras áreas cuando los Beatles nunca hicieron un Arena Tour, un Madison Square Garden con un sistema de sonido decente […] Esa es la real gran diferencia entre estas dos bandas. Una es increíblemente afortunada de seguir tocando en estadios y la otra banda no existe, dijo a Zane Lowe de Apple Music.

Por supuesto, también matizó la respuesta con cariño hacia McCartney: “Paul es un amor. Obviamente no hay competencia alguna”.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Aunque es cierto que nuestro gusto por comparar también se extiende fuera de la música (¿Pelé o Maradona? ¿Vargas Llosa o García Márquez? ¿”Star Wars” o “Star Trek”?), cabría preguntarse por qué existe esa tendencia a comparar una banda con otra hasta el punto de convertir el asunto en cerrada dicotomía.

Los Beatles se compararon con el mismísimo Dios (“somos más populares que Jesucristo”, dijo John Lennon) y con los de Liverpool se han comparado sucesivamente otras bandas, desde Oasis hasta los locales Outsaiders, que estos días se hicieron tendencia en redes sociales por su alta autoestima. Yo estoy seguro que tengo mejores canciones que The Beatles, declaró al portal Conciertos Perú Charlie VTW, vocalista de la banda peruana.

En mi opinión toda comparación es, además de odiosa, absurda –opina el filósofo y crítico musical Pedro Cornejo–. No existen criterios para realizarlas y los que se pueden esgrimir son de índole cuantitativa (número de discos vendidos, premios, etc.) y no dicen nada sobre la calidad de la música. ¿Por qué existen entonces? Porque las comparaciones sirven para efectos publicitarios o mediáticos, nada más.

Aunque agrega también un factor a tomar en cuenta: las pasiones de los melómanos. “Existen los fanáticos que, en su inmensa mayoría, reaccionan como lo que son: dogmáticos e irreductibles seguidores de tal o cual grupo, de tal o cual tendencia musical. Sirven además para avivar las emociones, algo que resulta siempre rentable para quienes se benefician de ello”, agrega Cornejo.

Mientras tanto, el siglo XXI vino a regalarnos un nuevo canal que recrudece estas disputas: las redes sociales. Plataforma en la que cualquier exacerbación del ánimo sirve para separar a las gentes, a veces de manera irreconciliables. Habrá tiempo y espacio para seguir peleando.

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