Mariátegui La Chira (1894-1930) es considerado uno de los principales intelectuales del Perú, a pesar de su corta vida. (Foto: Archivo José Carlos Mariátegui)
Mariátegui La Chira (1894-1930) es considerado uno de los principales intelectuales del Perú, a pesar de su corta vida. (Foto: Archivo José Carlos Mariátegui)
Juan Carlos Fangacio Arakaki

No es forzado tratar de entender la vigencia del pensamiento de bajo el prisma de la pandemia que hoy nos azota. En tiempos en que la crisis sanitaria ha puesto a varios gobiernos del mundo –del Perú a Estados Unidos, de China a Europa– en una falaz dicotomía entre la protección de la vida y la protección de la economía, las palabras del Amauta cobran valor: “Los que, arbitraria y simplísticamente, reducen el progreso peruano a un problema de capital áureo, razonan y discurren como si no existiese, con derecho a prioridad en el debate, un problema de capital humano. Ignoran u olvidan que, en la historia, el hombre es anterior al dinero”, escribía en un artículo de 1925 de la revista “Mundial”, luego incluido en el libro “Peruanicemos al Perú”.

Para el historiador Ricardo Portocarrero, la crisis del COVID-19 muestra la actualidad de la mirada de Mariátegui porque, a pesar de que cada país viene enfrentando la crisis de manera separada, se trata de un problema que afecta a todo el orbe, es mundial. “Se ha enfatizado e insistido mucho en la imagen de un Mariátegui intérprete de la realidad peruana. Y esta interpretación ha servido a sus críticos para establecer que los aportes de Mariátegui ya no tienen vigencia, porque el Perú de hoy no es el mismo. Es decir, que ya no tiene nada que decirnos hoy. Sin embargo, él consideraba que el Perú era parte del escenario mundial, por lo que también estudió los acontecimientos internacionales, que tenían como epicentro la revolución rusa de 1917. De esta manera, expresaba su voluntad de ‘crear un Perú nuevo dentro de un mundo nuevo’. Esa es también nuestra tarea de hoy”, afirma Portocarrero.

Con obras como “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” y una gran cantidad artículos que fueron publicados después de su muerte como antologías, Mariátegui se erige –casi por unanimidad, más allá de puntos de vista políticos divergentes– como el ideólogo más importante que ha dado el Perú. “Dadas sus condiciones sociales, esto es muy meritorio –señala el sociólogo Osmar Gonzales, otro especialista en la obra mariateguiana–. Recordemos que apareció en medio de una sociedad oligárquica en su momento más prominente, que suma a lo que Basadre llamó República Aristocrática y al oncenio leguiísta. La ‘bella época’ peruana, sin embargo, se erigió en una sociedad discriminadora, prejuiciosa y racista. Y Mariátegui era pobre, provinciano y mestizo”.

Gonzales agrega que en la sociedad de dicha época la palabra escrita era patrimonio de muy pocos, los que sabían leer; y que más reducido aún era el sector de los que estaban en condiciones de escribir. “Mariátegui no había concluido siquiera la primaria, fue un autodidacta; a pesar de esa desventaja destacó en la vida oligárquica gracias al ejercicio de la escritura y del pensar”, apunta.

La revista "Amauta", dirigida por Mariátegui, se constituyó como una red artística intelectual y vanguardista entre el Perú, América Latina y Europa.
La revista "Amauta", dirigida por Mariátegui, se constituyó como una red artística intelectual y vanguardista entre el Perú, América Latina y Europa.

UNA RED INTELECTUAL

El impacto de Mariátegui en el ámbito intelectual y artístico ocupa otra dimensión fascinante. A su conocido rol de crítico literario (uno de los primeros de América Latina), se suma, por ejemplo, su faceta como promotor del arte plástico de vanguardia, impulsado principalmente a través de la revista “Amauta”. Ese trabajo pudo apreciarse en la imponente muestra “Redes de vanguardia: Amauta y América Latina, 1926-1930”, que se inauguró en la feria ARCOmadrid en España, y pasó luego por el Museo de Arte de Lima, el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y el Blanton Museum of Art, en Austin, Estados Unidos.

Natalia Majluf, historiadora del arte y una de las curadoras de dicha muestra, resalta de Mariátegui el papel que jugó como “catalizador de una escena, casi de un momento histórico”. “Y no nos referimos a la impresionante cantidad de revistas, periódicos y libros que impulsó, o las organizaciones sociales y políticas que contribuyó a formar –anota la exdirectora del MALI–. Mariátegui fue quien dio forma al campo intelectual y dio dirección al debate. Sin dogmatismos, pudo hacer confluir en un mismo espacio de discusión a poetas, escritores y políticos: Abril, Adán, Codesido, Eguren, García, Haya de la Torre, Hidalgo, Moro, Oquendo de Amat, Orrego, Peralta, Portal, Quízpez Asín, Sabogal, Sánchez, Valcárcel, Vallejo. Todos los nombres claves del período entran en su órbita. Y lo que es más importante: logró integrar esa escena a un campo de discusión internacional”.

Coincide con esa apreciación el científico y curador José Carlos Mariátegui Ezeta, nieto del Amauta y uno de los principales difusores de su obra, quien destaca su gran capacidad para generar una red intelectual a través de cartas y publicaciones. “Mariátegui puede ser considerado como un ‘hombre de panorama’, no solo porque fue activador, analista e intérprete de la realidad local y mundial, sino también porque entendió cuán interrelacionadas están la autonomía y la producción intelectual, y cuán importante es generar una vasta red de colaboradores”, asegura.

Ese profuso intercambio epistolar es justamente uno de los pilares del Archivo José Carlos Mariátegui, al que hoy se puede acceder de forma gratuita. “Es uno de los más completos archivos personales online que existe en el mundo y definitivamente el más completo que existe en la lengua de Cervantes”, destaca Mariátegui Ezeta. Allí se pueden encontrar cartas y documentos –tanto personales como de la revista “Amauta” y la editorial Minerva–bibliografía y fotografías, los libros de su biblioteca personal, y un sofisticado sistema de análisis de datos que permite descifrar las complejas redes de colaboraciones que articuló en su corta pero intensa vida. Un asombroso espacio para entender a un hombre cuya visión colaborativa parece más importante que nunca en un mundo a veces demasiado individualista como el que vivimos hoy.

PARA EXPLORAR

  • Archivo Mariátegui: libros, revistas cartas, fotografías y un sistema de visualización de datos para entender el universo mariateguiano. Visite su .
  • Casa Museo José Carlos Mariátegui: ahora que es imposible salir de casa, la casa Mariátegui pone a disposición un recorrido virtual por sus instalaciones. .


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