Retrato de José Carlos Mariátegui tomado por el fotógrafo Diego Goyzueta, a pedido de su madre Amalia, antes de viajar a Europa. (Archivo José Carlos Mariátegui)
Retrato de José Carlos Mariátegui tomado por el fotógrafo Diego Goyzueta, a pedido de su madre Amalia, antes de viajar a Europa. (Archivo José Carlos Mariátegui)
Diana Gonzales Obando

Lo primero que tendríamos que decir sobre (Moquegua, 1894 - Lima, 1930) es que fue un hombre que nunca envejeció. Murió joven, demasiado joven, pero logró en solo 35 años de vida que sus palabras y pensamiento traspasaran regiones y continentes.

¿Cómo era aquel hombre delgado al que reconocemos por fotografías en una silla de ruedas y que logró tamaña trascendencia? Mariátegui fue siempre un hombre joven y, como tal, deducimos que su ímpetu e inquietudes estaban a flor de piel, incluso desde su niñez. De esta etapa sabemos que sufrió el abandono de su padre, por lo que tuvo que viajar de la soleada Moquegua a la gris Lima, junto a su madre María Amalia La Chira y sus hermanos. Después, se mudaron a Huacho.

LA ENFERMEDAD Y LA LECTURA COMO SALVACIÓN

Tras un accidente y el desarrollo de una enfermedad crónica, las dificultades físicas e inmovilización le impidieron desarrollar una educación escolar regular; sin embargo, José Carlos Mariátegui encontró en la lectura a su mejor y fiel aliada, precisamente en una época en que el acceso a la lectura era bastante limitado y elitista. Sus libros fueron su universidad. Tiempo después, cuando empezó a dedicarse a la escritura, su poderosa e inseparable

José Carlos Mariátegui en su silla de ruedas tomada en octubre de 1928. (Archivo José Carlos Mariátegui)
José Carlos Mariátegui en su silla de ruedas tomada en octubre de 1928. (Archivo José Carlos Mariátegui)

Con solo 15 años de edad comenzó a trabajar en el Diario La Prensa, pero en el empleo más humilde, el de ‘alcanzarrejones’ (portapliegos): “Este trabajo le permitió entender el proceso de impresión. Después, estuvo encargado de alcanzar la información telegráfica de las notas internacionales que es como tener acceso a internet en la actualidad. Desde muy joven, Mariátegui tuvo ese acceso y estuvo acostumbrado a gestionar este tipo de información. Con el tiempo desarrolló una prosa. Además, estando postrado en una cama de la Maison de Santé por largos periodos, aprendió de manera natural el francés, que en esa época era lo que ahora es el inglés”, nos comenta su nieto, José Carlos Mariátegui Ezeta quien a su vez es el gestor del Archivo José Carlos Mariátegui (), con la obra, cartas, artículos, bibliografía, fotografías digitalizadas, así como cursos e investigaciones. “Un archivo infinito tal como es su pensamiento”, recalca Mariátegui Ezeta vía telefónica. El archivo es, además, de acceso libre.

ITALIA Y EL AMOR

Permaneció en Italia desde 1919 en un contexto duro y agitado: se vivía la posguerra europea, se fundaba el Partido Comunista Italiano y nacía el fascismo.

En 1920, conoció a , su futura esposa, al igual que el marxismo a profundidad y estudió las ideas de sus principales referentes. Ingresó al círculo de estudios del Partido Socialista Italiano y comenzó a colaborar en “El Tiempo” con sus Cartas de Italia.

José Carlos Mariátegui en las inmediaciones de la plaza de San Pedro, Vaticano, Roma, a la espera de la elección del nuevo papa Pío XI sucesor de Benedicto XV. A su izquierda: Artemio Ocaña y Carrión. (Archivo José Carlos Mariátegui)
José Carlos Mariátegui en las inmediaciones de la plaza de San Pedro, Vaticano, Roma, a la espera de la elección del nuevo papa Pío XI sucesor de Benedicto XV. A su izquierda: Artemio Ocaña y Carrión. (Archivo José Carlos Mariátegui)

A este país europeo llegó como agente de propaganda periodística del Perú enviado por el presidente Augusto B. Leguía, aunque se entendió que este viaje fue una manera sutil de expulsión del país por enfrentarse a su gobierno a través de un artículo periodístico publicado en “La Razón”. Mariátegui llegó a Italia con la experiencia del periodista y cronista joven (usó el pseudónimo de Juan Croniqueur) y el conocimiento de la realidad de un país sudamericano con abismos diferenciales, pobreza, protestas sociales y búsqueda de justicia.

En 1922, se mudaron a Berlín y recorre Francia, Alemania, Austria, Hungría, Checoslovaquia y Bélgica, además conoce los movimientos surgidos en la posguerra. En 1923 regresó al Perú con muchas ganas de fundar una revista. Con Chiappe tuvo cuatro hijos: Sandro, Siegfried, José Carlos y Javier.

En 1924, su crisis de salud se agravó a tal grado que sufrió la amputación de una pierna, siendo el calor familiar y los cuidados de su esposa una de sus principales fortalezas. Convaleció en la casa de Miraflores y después se muda al actual Jr. Washington (entonces Washington Izquierda) donde está actualmente la Casa Museo José Carlos Mariátegui.

Mariátegui La Chira (1894-1930) con sus cuatro hijos Mariátegui Chiappe. Es considerado uno de los principales intelectuales del Perú, a pesar de su corta vida. (Foto: Archivo José Carlos Mariátegui)
Mariátegui La Chira (1894-1930) con sus cuatro hijos Mariátegui Chiappe. Es considerado uno de los principales intelectuales del Perú, a pesar de su corta vida. (Foto: Archivo José Carlos Mariátegui)

A Anna Chiappe le dedicó estas palabras en la revista Poliedro, en 1926: “Te elegí en­tre todas, porque te sentí la más diversa y la más distante. Esta­bas en mi destino. Eras el desig­nio de Dios. Como un batel cor­sario, sin saberlo, buscaba para anclar la rada más serena. Yo era el principio de muerte; tú eres el principio de vida”.

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Su experiencia de vida, sumada a su inteligencia, desarrolló una personalidad sistemática que, finalmente, lo llevaría a construir esa constelación de conexiones alrededor del mundo que lo transformaría en uno de los hombres más informados y actualizados de la realidad mundial, así como un periodista y escritor respetado, incluso por aquellos que no pensaban como él.

Así lo hizo saber la también periodista Angela Ramos quien lo entrevistó tras su regreso de Europa: “Cuando un hombre joven llega a conquistar el afecto y la consideración de sus amigos, la simpatía de los extraños y el respeto de los que no piensan como él, es porque, incuestionablemente, ese hombre vale mucho. Tal es el caso de José Carlos Mariátegui, mozo de talento y de cultura indiscutibles, único escritor de vanguardia entre nosotros, quien tiene hoy un puesto destacado en el perio­dismo peruano”.

José Carlos Mariátegui en la fiesta de la Planta de Vitarte en febrero de 1929. De izquierda a derecha: José Carlos Mariátegui, su hermano Julio César Mariátegui, Ángela Ramos, Carlos A. Velásquez; al volante, Ricardo Martínez de la Torre; en primer plano Sandro Mariátegui y Puppi Milstein. (Archivo José Carlos Mariátegui)
José Carlos Mariátegui en la fiesta de la Planta de Vitarte en febrero de 1929. De izquierda a derecha: José Carlos Mariátegui, su hermano Julio César Mariátegui, Ángela Ramos, Carlos A. Velásquez; al volante, Ricardo Martínez de la Torre; en primer plano Sandro Mariátegui y Puppi Milstein. (Archivo José Carlos Mariátegui)

EL AMAUTA Y SUS REDES DE INTELECTUALES

Si se quiere conocer a Mariátegui, su pensamiento, prosa y espíritu, es imperativo revisar la revista vanguardista Amauta, un espacio de cultura, arte y discusión que se publicó durante cuatro años (1926-1930) con las colaboraciones de referentes nacionales e internacionales del momento. Pronto, se convirtió en una de las revistas más influyentes del siglo XX en el continente, bajo la dirección de Mariátegui.

Una sólida red de contactos facilitó a Mariátegui agenciar colaboraciones de intelectuales de la talla de Alberto Hidalgo, María Wiesse, Luis E. Valcárcel, Alejandro Peralta, César Atahualpa Rodríguez, Enrique López Albújar, Alcides Spelucín, Antenor Orrego, Víctor Raúl Haya de la Torre e internacionales como Marinetti, Borges, Unamuno y Breton.

"Redes de vanguardia. Amauta y América Latina 1926-1930", en el Museo Reina Sofía (Foto: EFE)
"Redes de vanguardia. Amauta y América Latina 1926-1930", en el Museo Reina Sofía (Foto: EFE)

“No solo se trata de un proyecto editorial, sino de una plataforma ideológica de alguna manera. Primero, a nivel de viabilidad porque es un proyecto cultural que necesitaba hacer viable el modelo. Mariátegui lo tenía claro. Propuso múltiples frentes: modelos de suscripción, accionariado, publicidad comercial, difusión internacional. Había canje, eso le permitía a Mariátegui recibir revistas del extranjero lo que también fue crucial por dos razones, para establecer esta amplia red de colaboradores y para recibir información del extranjero”, complementa su nieto Mariátegui Ezeta.

MODELO DE GESTIÓN

Para él, es importante resaltar el modelo de gestión que implementó el Amauta para la sostenibilidad de esta revista y la manera en que logró articular este y otros proyectos como la editorial Minerva y la Editorial Obrera Claridad: “Era un modelo bien pensado, no solo era una plataforma. El modelo de accionariado difundido es fascinante porque la Sociedad Editora Amauta no solo tiene como accionistas a Mariátegui y Ricardo Martínez de la Torre, o gente ligada al pensamiento intelectual de izquierda, sino artistas como Julia Codesido y del entorno liberal como . Él era socio accionista de la Sociedad Editora Amauta”, resalta Mariátegui Ezeta. A través de los documentos contables digitalizados y colgados en el Archivo, se ha identificado entre 30 a 40 accionistas, siendo uno de ellos la Editorial Obrera Claridad. Esto demuestra, nos dice Mariátegui Ezeta, que su abuelo articuló sus diversos proyectos.

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“Otra iniciativa importante conectada a Amauta y que no puede dejarse de lado es el quincenario Labor”, agrega Mariátegui Ezeta. “El Partido Socialista y la Confederación General de Trabajadores fueron proyectos conectados uno con el otro porque lo que buscaba era construir un proyecto de mayor envergadura, una suerte de articulación de redes sociales de esa época que permitían incentivar la interconexión social y cultural a nivel nacional y entre trabajadores, intelectuales y campesinos”.

Mariátegui supo enlazar y hacer dialogar sus iniciativas en busca de sostenibilidad y la mayor difusión e intercambio intelectual sin limitaciones geográficas ni de convicciones, su proyecto era peruano y a la vez latinoamericano y de todo mundo. Interpretó la realidad bajo una mirada global.

LOS ÚLTIMOS DÍAS

Lograr resumir su amplia trayectoria y aportes resultaría imposible a pesar de haber desarrollado solo 20 años de vida intelectual. Los últimos años de su vida, y desde 1925, los pasó en su casa del Jr. Washington donde se instaló la línea telefónica 2404, ahí trabajaba durante el día y por las tardes recibía visitas de amistades, obreros y a todo aquel que quisiera conversar con él.

Fue en 1925 cuando fundó la Editorial Minerva y publicó su primer libro “La escena contemporánea” y en 1928, su aporte más importante: “7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”, con la portada de la artista Julia Codesido. Un año después publica su novela corta “La novela y la vida”. En noviembre de 1929 su casa fue allanada por órdenes de Leguía. En marzo del siguiente año ingresa a la clínica y, el 16 de abril de 1930, Mariátegui deja de existir.

Carátula de "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana", que fue dibujada por Codesido para la primera edición. Uno de los libros más influyentes del pensamiento latinoamericano del sigo XX. (Foto: Biblioteca Amauta)
Carátula de "7 ensayos de interpretación de la realidad peruana", que fue dibujada por Codesido para la primera edición. Uno de los libros más influyentes del pensamiento latinoamericano del sigo XX. (Foto: Biblioteca Amauta)

MÁS INFORMACIÓN

  • Para el nieto de José Carlos Mariátegui, entre lo más destacado está su visión de ‘hombre panorama’; es decir, fue analista, intérprete de la realidad local y mundial, pero también entendió la interrelación entre la autonomía y la producción intelectual.
  • Por otro lado, destaca que los “7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” es de las contribuciones más originales “en su manera de aplicar el método marxista desde una perspectiva local”.
  • Sobre su pensamiento, nos dice: “El marxismo para Mariátegui fue una herramienta para el análisis de la realidad peruana y no se alineaba a las ortodoxias recurrentes de los partidos de izquierda de esa época, una ortodoxia y rigidez que también se seguía en ese momento en los países de izquierda en América Latina. La perspectiva de Mariátegui era abierta, pensaba el socialismo como un sistema de bienestar para las personas”.
  • Se considera uno de los pioneros de las ciencias sociales en América Latina.
  • La Casa Museo José Carlos Mariátegui se puede recorrer virtualmente .
  • Para conocer su cronología se puede ingresar a este .
  • José Carlos Mariátegui forma parte de la exposición “21 intelectuales peruanos del siglo XX”, organizada por el Proyecto Especial Bicentenario. .
  • Conoce los perfiles de los peruanos ilustres que se publican cada miércoles en El Comercio, en la sección especial. La última entrega será el miércoles 28 de julio.

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