Representación gráfica de una célula T enfrentando al cáncer. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Perplexity)
Representación gráfica de una célula T enfrentando al cáncer. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Perplexity)

“Somos lo que comemos” es una de las frases que más se repiten para destacar la importancia de alimentarnos adecuadamente. Su relevancia no solo se limita a elegir la proteína o evitar los azúcares. También a qué tipo de grasa consumimos, ya que esta decidirá la fortaleza de nuestras células a la hora de combatir enfermedades. Una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Queensland ha llegado a la conclusión de que los tipos de grasas que consumimos afectan directamente la supervivencia y fortaleza de las células inmunes del cuerpo y la capacidad para combatir enfermedades como infecciones o, incluso, el cáncer.

Mira también:

El profesor Di Yu del Instituto Frazer de la Universidad de Queensland sostuvo que la investigación mostró que una dieta con una proporción menor de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) que de ácidos grasos monoinsaturados (MUFA) hace que las células T, los glóbulos blancos fundamentales del sistema inmunitario, sean mucho más resistentes y resilientes a la muerte celular.

Los hallazgos marcan un salto profundo en la comprensión de cómo nuestra dieta impacta directamente en la función del sistema inmunológico”, precisó el profesor Yu, quien explicó que nuestro sistema inmune básicamente depende de las células T para gestionar la respuesta inmune del cuerpo ante cualquier amenaza, es decir, ante cualquier enfermedad.

La dieta que elegimos puede ser crucial para la fortaleza de nuestro sistema inmunológico. Un reciente estudio de la Universidad de Queensland revela que la proporción de grasas en nuestra alimentación impacta directamente la supervivencia de las vitales células T ante enfermedades. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Gemini)
La dieta que elegimos puede ser crucial para la fortaleza de nuestro sistema inmunológico. Un reciente estudio de la Universidad de Queensland revela que la proporción de grasas en nuestra alimentación impacta directamente la supervivencia de las vitales células T ante enfermedades. (Foto: Imagen creada por El Comercio MAG usando la IA de Gemini)

La investigación de su equipo demostró que el tipo de grasas que consumimos puede modificar la composición de las células T y esos cambios pueden fortalecer o debilitar nuestro sistema inmune. “La forma en que nuestros cuerpos y células procesan las grasas de la dieta —el metabolismo lipídico— es fundamental para el sistema inmunitario”, hizo hincapié. Asimismo, consideró que el descubrimiento también demuestra que cambios en la dieta podrían incluso potenciar la eficacia de las vacunas y las terapias contra el cáncer.

“Cuando las células T están protegidas de esta muerte celular inducida por la oxidación, las células T específicas (llamadas células T auxiliares foliculares) se vuelven mucho mejores para ayudar al cuerpo a producir anticuerpos, lo que podría sugerir una mayor protección de la vacuna”, dijo.

Una buena alimentación fortalecerá nuestras células T, lo cual ayudará a nuestro sistema inmunológico a la hora de enfrentar enfermedades como infecciones o cáncer. (Foto: Mladenovic/iStock)
Una buena alimentación fortalecerá nuestras células T, lo cual ayudará a nuestro sistema inmunológico a la hora de enfrentar enfermedades como infecciones o cáncer. (Foto: Mladenovic/iStock)

El profesor Yu agregó que las células T más fuertes también son mejores para multiplicarse y atacar los tumores.

Los ejemplos de alimentos ricos en PUFA incluyen los pescados grasos y la soja, mientras que los MUFA incluyen el aceite de oliva y los aguacates (palta).

Contenido sugerido

Contenido GEC