
La aparición de un nuevo cometa siempre despierta curiosidad entre científicos y aficionados, pero en este caso el interés ha sido aún mayor debido a la forma inesperada en que fue detectado. No se trató de un observatorio ni de un telescopio espacial dedicado a la búsqueda de objetos lejanos, sino de un instrumento pensado para estudiar el comportamiento del Sol. Así comenzó la historia del cometa C/2025 R2, también conocido como SWAN.
Este cometa fue identificado por el astrónomo aficionado Vladimir Bezugly el 11 de septiembre de 2025, mientras analizaba imágenes del instrumento SWAN (“Solar Wind Anisotropies”) a bordo del satélite SOHO, señala el portal Star Walk.
El hallazgo sorprendió a la comunidad científica, ya que el instrumento no está diseñado para buscar cometas, sino para medir el viento solar y el hidrógeno en la heliosfera. El hecho de que el cometa fuera detectado en una zona tan cercana al Sol explica por qué había pasado desapercibido para los telescopios tradicionales.

Los datos indican que su brillo comenzó a intensificarse a medida que se aproximaba al perihelio, el punto más cercano al Sol, el 12 de septiembre de 2025. A partir de ese momento, varios observatorios confirmaron su presencia y comenzaron las primeras estimaciones de su trayectoria.
Con una magnitud aparente inicial entre +6 y +7, el cometa se situó en el límite de visibilidad con binoculares bajo condiciones ideales. Posteriormente, se calculó que su máximo acercamiento a la Tierra se produciría el 20 de octubre de 2025, a unos 39 millones de kilómetros de distancia, lo que incrementaría sus posibilidades de observación.
El nombre oficial del cometa se estableció como C/2025 R2 (SWAN), en reconocimiento al instrumento que permitió su detección. Antes de recibir ese nombre, aparecía en los registros como “SWAN25B”.

Para los astrónomos, este hallazgo representa una oportunidad para estudiar cómo se comportan los cometas que pasan muy cerca del Sol y cómo interactúan con el viento solar. Además, muestra cómo la ciencia puede sorprender incluso cuando los instrumentos no fueron diseñados para ese propósito.
El cometa C/2025 R2 (SWAN) continúa su recorrido mientras despierta el interés de observadores de todo el mundo.

Cometas observables recientes y futuros
En los últimos años, varios cometas captaron la atención de astrónomos y aficionados por su brillo y cercanía a la Tierra. El cometa C/2023 A3 (Tsuchinshan-ATLAS) se perfila como uno de los más espectaculares de la década, con visibilidad a simple vista desde finales de septiembre de 2024, e incluso con un brillo comparable al de las estrellas más luminosas. Otro protagonista reciente fue el 12P/Pons-Brooks, que alcanzó su máximo esplendor en abril de 2024 y pudo observarse sin instrumentos en ambos hemisferios.
Ya hacia el 2025, el cometa C/2025 A6 (Lemmon) podría ser visible con binoculares o incluso a simple vista entre finales de octubre y comienzos de noviembre, cuando pasará a su distancia mínima de la Tierra el 21 de octubre. También destacan el C/2025 R2 (SWAN), observable con pequeños telescopios entre septiembre y octubre de 2025, y el C/2025 K1 (ATLAS), visible desde el hemisferio norte en octubre del mismo año.
Finalmente, el cometa 3I/ATLAS, descubierto en julio de 2025, es especialmente interesante por su origen interestelar. Aunque no podrá verse a simple vista, será observable con telescopios terrestres hasta diciembre de 2025, convirtiéndose en una oportunidad única para estudiar un visitante que proviene de más allá de nuestro Sistema Solar.
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