
Hasta la fecha, Estados Unidos ha sido severamente impactado por condiciones meteorológicas que ha puesto a prueba a millones de sus habitantes: temperaturas por debajo del punto congelación e intensas nevadas. La mayoría de ciudadanos perciben que los valores térmicos son más gélidos que en temporadas pasadas, pero la explicación podría no estar únicamente en el pronóstico del tiempo. Expertos en psicología han detectado factores que están modificando nuestra percepción de la realidad climática. En los siguientes párrafos, te demostraré cómo tu cerebro procesa este invierno de manera.
Para empezar, las temporadas invernales que se están registrando en los últimos años son calificadas como “inusualmente cálidas”, ya que sus valores térmicos son relativamente leves a comparación de décadas anteriores.
Entonces, el panorama climático actual ha revelado una brecha de resistencia entre los habitantes: los ciudadanos adultos o de la tercera edad perciben el frío como algo ligero en comparación de los jóvenes, que no están acostumbrados a las bajas temperaturas que se registran.

“El primer día de una ola de frío impacta mucho más al sistema que el día veinte. Lo mismo ocurre con cualquier estímulo”, fueron las palabras de Hannah Perfecto, investigadora del comportamiento del consumidor en la Universidad de Washington, al medio AP.
Daniel Swain, representante del Instituto de Recursos Hídricos de la Universidad de California, compartió un dato revelador sobre el cima actual: para los residentes menores de 30 años en diversas zonas de EE.UU., esta podría ser la semana más gélida de toda su vida.
Entonces, esta población juvenil desconoce totalmente cómo se siente el frío extremo en el territorio estadounidense, ya que nunca vivió una situación similar. Científicamente se ha comprobado que el cerebro reacciona ante el frío inusual como si fuera una amenaza externa, activando un mecanismo de defensa.

También se trataría de una “oxidación climática”
Cuando el cuerpo humano deja de realizar alguna actividad o abandona ciertas costumbres por un periodo largo de tiempo, pierde esa capacidad de adaptación; también conocida como “oxidación mental”.
Desde una perspectiva climática, quienes vuelven a vivir en lugares con climas muy fríos después de varios años suelen experimentar dificultades significativas para adaptarse a las bajas temperaturas. La falta de aclimatación no solo genera una sensación de incomodidad extrema, ya que también representa un riesgo para la salud.
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